
ACB: un sistema arbitral perverso
El playoff es momento de emociones y altas pasiones cada temporada pero esta serie entre Real Madrid y Joventut está alcanzando unas cotas que hacía tiempo no se veían. La razón es que, quizá por primera vez, han quedado expuestas las costuras de un sistema arbitral perverso, consecuencia de las relaciones de poder dentro de la misma ACB.
El diferencial de tiros libres en favor del Madrid ha sido una constante durante todo el año, agravado quizá ahora más en la fase decisiva cuando ha estallado el escándalo. Que Edy Tavares, la piedra angular del equipo blanco, se pasara 112 minutos en cuatro partidos de playoff con sólo una falta señalada (cuando más necesario era que estuviera en pista por la lesión de Poirier) o que Yabusele abusara de un árbitro como Pérez Pizarro hace unos meses, incluso con contacto físico y sin consecuencias, son otros síntomas que llegan fácilmente al seguidor.
El caso es que en la ACB hay nueve árbitros que también dirigen partidos en Euroliga y los tres clubs que forman parte del accionariado de esta competición son literalmente sus ‘otros’ empleadores en ese ámbito europeo. Sea porque sean sus patrones o porque puedan ejercer presiones para que entren o salgan de la competición, es lógico pensar que esa relación pueda condicionar en algún momento sus actuaciones. Por mucho que la calidad del árbitro español sea incuestionable o su honestidad personal y profesional, es normal pensar que nadie quiere enfadar a un superior.
El último escándalo de los insultos de aficionados en el Olímpic de Badalona dirigidos a Guershon Yabusele ha añadido un capítulo más a esta crisis del sistema. La ACB emitió este sábado una nota para anunciar que estaban registrados en acta los improperios y que se elevaba el caso a una comisión antiviolencia para posibles sanciones. Parece que debe ser la primera vez que ocurre. Esta rauda actuación contrasta con la inacción cuando el UCAM Murcia ha denunciado los insultos parecidos que su alero Sadiel Rojas tiene que aguantar en muchos partidos o los que recibió Nikola Mirotic en el campo del Madrid cada vez que lo ha visitado con la camiseta del Barça. Se argumenta que esos casos no quedaron registrados en acta como ha pasado en Badalona. Por cierto, en Badalona con un árbitro de Euroliga en acción quizá tratando de que su empleador no se enfadara.
El Joventut ha denunciado en ocasiones la situación del pluriempleo arbitral dentro de la ACB y las consecuencias han sido sanciones económicas por ello. Quizá, al final, la culpa es de los 15 clubs que no forman parte de la cúpula de Euroliga, por no lograr unir sus intereses y combatir situaciones perversas como esta que han acentuado las desigualdades no sólo en el capítulo presupuestario.