
Luis Enrique no es traidor
El Paris Saint-Germain disputará la final de la Champions League. Tras varios años apostando por la acumulación de superestrellas, llegando a contar a la vez con Leo Messi, Neymar y Kylian Mbappé, será precisamente en el año I después de la salida de éste último cuando el cuadro parisino luchará por hacerse con el título siendo favorito a conseguirlo. La razón de que esto haya sucedido tiene nombre y apellidos: los de Luis Enrique Martínez García.
Más que de autor, que también, este PSG es un equipo de director de orquesta. Es Luis Enrique quien ejerce ese rol y desde luego que se antoja imposible imaginar a los Dembélé, Vitinha, Fabián, Achraf Hakimi, Nuno Mendes, Kvaratskhelia y compañía sonando tan bien como lo hacen si el técnico asturiano no fuese el que los dirige con su batuta. Lucho ha sabido dibujarle a cada uno de ellos la partitura necesaria para generar la sinfonía del triunfo. Ha sido él, fiel a sus ideas y convencido de estar haciendo lo correcto a pesar de que pudiese parecer que desafiaba a la lógica, quien ha logrado hacer del PSG un ejemplo de competitividad y un auténtico equipazo.
Hace casi un año, cuando se supo que Mbappé dejaba el PSG para fichar por el Real Madrid, Luis Enrique aseveró sin tapujos que consideraba que sin Kylian iban a ser mejor equipo. No se equivocaba. El fútbol es un deporte en el que puede darse la situación en la que, dejar de contar con el mejor jugador puede verse traducido en un beneficio para el colectivo. No hay por qué sorprenderse ni sentirse engañado ante tal paradoja. Luis Enrique ya lo avisó, y el que lo hace, no es traidor.