
La transición de Montse Tomé
Montse Tomé no renovará el contrato como seleccionadora española. Su puesto lo ocupará Sonia Bermúdez, que estaba al frente de la sub-23, junto a Iraia Iturregui como mano derecha. Tomé ha sido una buena entrenadora y ha llevado a cabo una transición muy difícil después del conflicto con Rubiales, protagonista de los lamentables e inadmisibles hechos tras la conquista del Mundial en Australia y Nueva Zelanda en agosto del 2023. En su palmarés figurará el título de la primera edición de la Nations League, la final de la Eurocopa y el cuarto puesto en los Juegos Olímpicos.
La entrenadora tomó decisiones difíciles, como la de no convocar a Jennifer Hermoso. En su momento se interpretó como una cuestión política, cuando fue realmente deportiva. Pero con coste personal para la seleccionadora. Hizo lo que creyó mejor para el equipo y fue muy criticada por Jenni. Subió a jugadoras jóvenes y confió en la columna principal del Barça y su estilo de juego. Supo combinar eso con la selección de notables jugadoras de otros equipos y armar un bloque que, sin duda, fue el que ofreció mejor fútbol en el mundo. Mereció ganar la Eurocopa y su labor fue la de elevar el nivel futbolístico de un equipo que ya estaba en la cima tras conquistar el campeonato del mundo. Lo consiguió, porque no hubo nadie que jugara mejor que la selección española aunque no lo ganara todo.
El fútbol español debe agradecerle la buena transición llevada a cabo en momentos complejos. Era la segunda entrenadora de Jorge Vilda, un buen técnico muy cuestionado internamente, y supo al final hacerse con el grupo que desplegó su mejor fútbol. Todavía la asocian a los aplausos el día de la rueda de prensa de Rubiales, cuando el ex presidente dijo que no dimitiría. También Sonia Bermúdez aplaudió y no se debería tener en cuenta eso, ya que como empleadas de la Federación no tenían otra opción en ese acto, aunque cada cual tuviera su personal criterio sobre los hechos sucedidos. Lo vivieron desde dentro y supieron superar el peor/mejor momento de la historia del fútbol femenino español. Vale la pena que el adiós de Montse Tomé no sea otro trago ácido.