
Decisión inevitable
Nico Williams tiene que parar. El extremo no acaba de recuperarse de la pubalgia que le sobrevino al final de la temporada pasada y que tantos problemas le ha dado en la actual.
No se ha visto la mejor versión de Nico en todo el curso y ya son seis meses de competición. Después del partido de Mestalla su hermano ofreció buenas perspectivas. “Me ha dicho que está viendo la luz”, dijo. Tampoco. Ya no formó parte de la convocatoria para visitar el domingo el Carlos Tartiere y las declaraciones previas de Valverde hacían presagiar lo que se confirmaría el lunes, su baja para los próximos partidos.
Era una decisión inevitable que posiblemente había que haber tomado antes teniendo en cuenta que estaba descartada la intervención quirúrgica, según afirmó Mikel González en la comparecencia de San Mamés. Lo primero es que se recupere al cien por cien. Es un futbolista muy importante y todavía muy joven como para apurar plazos de forma innecesaria. Está muy cerca la vuelta de la semifinal de la Copa del Rey Mapfre ante la Real Sociedad, pero tampoco para este partido hay que correr. Las prisas no son buenas consejeras en este tipo de asuntos.
No pasa nada por parar. Se veía en cada partido que no podía aportar al equipo lo que es habitual en él. Para eso es mejor que Valverde alinee a un futbolista en plenitud física. El entorno rojiblanco se sentiría reconfortado si el jugador se cura y vuelve completamente recuperado.