Algo más que una disputa
La batalla que mantienen la LFP y el Barça, o si se prefiere Tebas y Laporta, por el caso de las licencias de Olmo y Pau Víctor, ha entrado en fase resolutiva desde el momento en que la patronal ha devuelto el caso a la justicia ordinaria, esta vez al Contencioso Administrativo, con petición de medidas cautelares.
Lo que está en juego ahora ya no es solo si los jugadores pueden o no seguir siendo alineados por Hansi Flick, sino si la autoridad de la LFP sobre los clubs no existe y, subsidiariamente, si la figura de Tebas no es competente para gestionarla.
Laporta ha engañado a su rival por segunda vez. El caso de las palancas fallidas, que propiciaron fichajes fuera del alcance del Barça, fue el primero. El caso de Olmo y Víctor, con unos fondos ful que el auditor del club no ha validado, el segundo. Ambas situaciones tienen su origen en el desastre de gestión de Laporta, que tras cuatro largos años mantiene al club sin fondos para cumplir con sus obligaciones, lo que sí hacen el resto de clubs. El CSD, por su parte, ha ido más lejos hasta cuestionar la autoridad de la LFP y sus reglamentos en el fútbol profesional.
Llegados a este punto, el juez de lo Contencioso ha de fallar tanto sobre la forma, con medidas cautelares, como sobre el fondo de la cuestión. Atendido el último precedente, no es una buena noticia para el Barça, puesto que en el mes de diciembre la justicia ordinaria le denegó las cautelares porque dispuso de casi cinco meses de tiempo para arreglar el estropicio. Un organismo político, el CSD, ha dado la razón al Barça, lo que ha dado pábulo a todo tipo de especulaciones. Pero lo que está en juego es si la LFP y sus reglamentos son papel mojado.
