Bensebaini, el ídolo
El imaginario del Barça tiene desde anoche un nuevo héroe, que no es otro que el jugador argelino Bensebaini, un percherón incansable que tuvo la virtud arreglar lo que los jugadores de Hansi Flick no consiguieron durante los noventa minutos.
Se perdió la imbatibilidad, sí, pero de no ser por el autogol de Bensebaini nadie daba nada por el futuro de la eliminatoria y parecía que los cuatro goles de renta de hace una semana iban a ser insuficientes.
El Barça jugó mal anoche. Perdón, rematadamente mal. Desde el primer minuto no supo qué hacer, si aguantar atrás las embestidas de los alemanes, dado que las pérdidas de balón eran demasiado frecuentes, con el consiguiente peligro, o lanzar balones largos para sacarse de encima semejante acoso.
Se encajaron goles al principio del primer tiempo y del segundo, que son momentos de un encuentro como el de anoche en los que se debe prestar más atención por la carga psicológica que suponen. El primero, por un penalti innecesario provocado por Szczesny, y el segundo, en un córner ensayado en el que quedó toda la defensa retratada. El equipo dio sensación de estar muy tierno.
Además de nuestro nuevo ídolo, cabe agradecer que el rival de anoche fuese el Borussia, que va octavo en la Bundesliga y que no supo aprovechar la noche aciaga de los azulgrana, que por algún momento hizo recordar aquella noche infausta de Anfield, sobre todo tras el regalo que provocó el tercer gol.
Lo mejor, sin duda, el resultado. Ya estamos en semifinales, pero jugando como ayer el futuro no es muy halagüeño. Inter o Bayern no perdonarán tanto.
