
A pesar de la estructura arbitral
Es infrecuente que el Barça derrote por cuarta vez consecutiva al Madrid en un Clásico y que la noticia más repetida sean los árbitros. Es habitual el comentario del culé histórico y apasionado que no le importa que con el Madrid se gane en el último minuto de un penalti injusto. La pasión futbolística tiene un punto de irracionalidad en todas las aficiones que se difumina al cabo de unas horas. Pero fueron tales las equivocaciones del canario Alejandro Hernández Hernández el domingo por la tarde en Montjuïc que los comentarios del día después no olvidaron las varias decisiones que perjudicaron al Barça.
En la sala VAR estaba Juan Martínez Munuera y se escuchó el comentario de “menos mal” con la anulación de un gol de Fermín López en el tiempo de descuento por una mano accidental tres jugadas antes de que se batiera a Courtois por quinta vez. El penalti de Szczęsny sobre Mbappé no tuvo en cuenta que el francés despegó de fuera de juego. La mano de Tchouaméni en el área la vio todo el mundo y no se pitó penalti que habría comportado la roja para el defensor blanco. Los comentaristas de Movistar son a veces sonrojantes.
El Barça de Hansi Flick fue superior en todos los aspectos. Desde la posesión del balón hasta las disparos a puerta, las oportunidades se decantaron a favor del Barça que anuló los méritos del 'hat-trick' de Mbappé cuya primera temporada en el Madrid se saldará posiblemente con cero títulos. Es inútil pedir una revisión de la estructura arbitral del fútbol español.
El madridismo está instalado emocionalmente en todos los estamentos, también en el arbitral. Y cuando pintan bastos como en esta temporada la masa crítica mediática es favorable a los blancos. A pesar de ello, el Barça tiene al alcance una estupenda cosecha con el adolescente Lamine Yamal como figura estelar con aspiraciones a conseguir el Balón de Oro.