Periodista

El factor humano de Flick

  

El juego del Barça no tiene foto fija y su evolución depende de circunstancias imprevistas. El gen Barça es cambiante. El gran éxito de Hansi Flick no es una copia de modelos anteriores. Su singularidad radica en el perfil personal y en la capacidad de adaptación. No tiene pasado culé, es ganador, pragmático y humanista. 

Cuando Xavi hizo salir a Lamine Yamal a los 15 años en un partido contra el Betis en abril de 2023 se abría una nueva era. De la misma manera que el debut de Leo Messi cambió la historia cuando Frank Rijkaard le dio la oportunidad contra el Espanyol en octubre de 2004 con solo 17 años. 

Los entrenadores, desde HH hasta Hansi Flick, han aprovechado el material humano que encontraron y modelaron equipos como el alfarero trabaja con el barro o el joyero con diamantes extraídos de las minas. La escuela holandesa de Cruyff, Van Gaal y Koeman, cada uno con sus peculiaridades, transformaron el estilo y los resultados.

El juego de posición importado de los Países Bajos no lo ha cambiado Flick sino que lo ha hecho evolucionar sin abandonar el control del balón. No es un ideólogo sino un hombre práctico que quiere ganar. Logró el sextete con el Bayern en 2020, una marca que solo había alcanzado Pep Guardiola con el Barça. 

Ha sabido aprovechar una juventud moderna, solidaria y desinhibida que celebra la Liga en Canaletas (Casadó) y que se desplaza en bicicleta del servicio público para visitar a Ferran Torres en el Hospital. (Dani Olmo, Pedri, Iñigo Martínez y Eric Garcia). El factor humano es también una variante del estilo de Hansi Flick.

Cargando siguiente contenido...