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Un Barça desconocido

Opinión

La segunda derrota en una misma semana dejó al descubierto las carencias del equipo, incluso cuando Flick apostó por la mejor alineación disponible pese a las numerosas bajas. Se echó en falta un atacante resolutivo en el banquillo, alguien capaz de cambiar el rumbo del partido.

Ante el PSG, el Barça mostró velocidad y determinación, como se espera de un equipo que aspira a competir por todos los títulos. Sin embargo, esa intensidad no se mantuvo durante todo el encuentro. En la última media hora, el conjunto francés impuso su ritmo y fue claramente superior, llevándose la victoria.

La derrota en Champions no puede servir de excusa para justificar el bajo rendimiento físico y mental en el Sánchez Pizjuán. En la primera parte, el equipo mostró una preocupante falta de energía. Los jugadores de Matías Almeyda se impusieron con mayor intensidad, y su planteamiento táctico, con marcajes individuales como Agoumé sobre Pedri y Mendy sobre Frenkie de Jong, resultó eficaz. El Barça no lograba mantener la posesión, la circulación del balón era lenta, y los duelos individuales se perdían por falta de agresividad y convicción. Tras cada robo, los sevillistas lanzaban pases verticales al espacio que no recogía el delantero, en fuera de juego, sino Sow, Vargas o los laterales que llegaban desde segunda línea.

Aun así, el equipo logró mantenerse con vida gracias a una jugada brillante: centro de Pedri y espectacular volea de Rashford con el interior, que terminó en gol.

Los cambios en defensa aportaron algo más de profundidad ofensiva. Balde provocó un penalti que, para sorpresa de todos, erró Lewandowski. Ese gol podría haber modificado el resultado.

Lo que viene tras el parón, se espera que el equipo recupere a jugadores clave como Fermín, Raphinha y Lamine, fundamentales para afrontar los dos partidos en Montjuïc y el Clásico en el Bernabéu, que suele ser decisivo en la lucha por La Liga.

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