El otro Barça

Todo parece haber cambiado en el Barça en apenas unos meses. El campeón brillante de la temporada pasada no es el mismo. No es el Barcelona de Hansi Flick, y el entrenador alemán tampoco es el técnico que inspiró y sacó oro de un joven equipo para llevarlo a la conquista de tres títulos la pasada campaña quedándose a las puertas de la final de la Champions League. Lamine Yamal perdió el talento por la boca, aunque no lo hiciera a propósito. Cómo me habría gustado que en el vestuario estuviera Carles Puyol, capitán con galones para mandar a callar o frenar un baile en una grada visitante a cualquier jugador.

Es verdad que el fútbol son emociones y también es de momentos de inspiración. El Barça siente, pero ha perdido talento en todas las posiciones. Ha tenido mala suerte con los principales porteros lesionados. Dejó escapar a un central con peso en el vestuario como Iñigo Martínez.

Lo que ha contratado es justito, Marcus Rashford no es Lucho Díaz. Y para colmo, Robert Lewandowski y Raphinha también han sufrido lesiones. El juego no es intenso. La presión sobre el rival y la rápida recuperación del balón ha desaparecido.

Si en la defensa está el Barça flojo, en ataque mucho más. No asusta. Ya no da miedo. La defensa adelantada ya es débil para el rival, llámese Sevilla o ese Real Madrid al que le tenía comida la moral. Desde el respeto al adversario, el Barça goleaba y gustaba. Con ‘botifarra’ y restregando al contrario los beneficios arbitrales, el equipo ya no es respetable.

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