
El VAR que no convence
Hace diez años que fue aprobado el VAR en el fútbol. Sobre el papel era instaurado para ayudar a los árbitros y buscar una mayor justicia en el campo. Iba a encargarse de revisar las jugadas más dudosas y en teoría también acabaría con los futbolistas “teatreros”. El hecho es que no ha conseguido lo que se buscaba con su instalación.
Un excelente trabajo del compañero Xavier Muñoz publicado ayer en estas mismas páginas, contaba el número de penaltis que el Real Madrid lleva en lo que va de temporada. En total 13 en 24 jornadas disputadas, mientras que el Barça solo suma 6, sin contar lo que haya podido pasar en el encuentro de anoche ante el Girona.
La carta-denuncia presentada por el Barça a la Federación Española, al presidente del Comité Técnico de Árbitros y al responsable del VAR habla de la falta de unificación de los criterios arbitrales. Podía haber llegado antes la protesta porque razones ya han existido desde hace varias jornadas. De todo el mundo son conocidos los “piscinazos” de Vinicius y los intentos de engañar a los árbitros con faltas que solo buscaban la expulsión de un adversario. Las dudas llegan a la Sala VAR, pero, en muchas ocasiones, los criterios adoptados por la misma resultan poco convincentes. Goles anulados por la uña del dedo meñique, o porque el talón pasa por unos milímetros están desnaturalizando el fútbol, como escribía hace unas semanas Jon Agiriano en El Correo de Bizkaia, lo que confirma que el VAR no convence en ninguna parte, excepto a algún equipo.