Para que solo importe la pelota

OPINIÓN

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Marc Bernal abraza a Lamine Yamal en el Barça-LevanteAlberto Estévez / EFE
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    Barcelona

Este artículo lo firman, colegiadamente, profesores de prestigio que lo son o lo han estado en diferentes universidades que, además, son barcelonistas: Toni Aira Foix, Josefa Boria Reverter, Sergi Basco Mascaró, Joan B. Casas Onteniente, Anton Maria Espadaler Poch, Francesc Marti Palomares, Ester Oliveras Sobrevias, Luz Parrondo Tort, Jordi Perramon Costa, Xavier Sala-Martín.

El fútbol puede parecer, a simple vista, un juego sencillo: empujar una pelota hasta que entra a la portería. Pero detrás de cada gol hay una estructura compleja y un proceso de toma de decisiones que acaban influyendo en los resultados obtenidos. El Fútbol Club Barcelona es uno de los pocos clubs de fútbol del mundo que sigue perteneciendo a sus más de 140.000 socios, que serán los encargados de escoger en los próximos días la junta directiva que les representará en los próximos años. Cada junta directiva tiene, como mínimo, dos grandes áreas donde tiene que rendir cuentas al socio: el área deportiva y el área económica. 

En el ámbito deportivo, la junta directiva saliente ha sumado más de 65 títulos. El equipo de fútbol ha vivido una renovación casi completa de la plantilla respecto de la temporada 2021-2022. La aparición de talentos formados en La Masia, como Lamine Yamal o Marc Bernal, se ha combinado con la aportación de futbolistas consolidados como Robert Lewandowski o Raphinha. Paralelamente, el equipo femenino ha dominado el panorama estatal y europeo, encadenando títulos continentales en las últimas temporadas. El balonmano se mantiene como referencia absoluta en España y a Europa; el baloncesto ha conseguido dos Ligas y el hockey patines continúa mostrando una hegemonía casi incontestable. Todo ello, en un contexto condicionado por las restricciones del ‘fair play’ financiero, que afecta todo el club. Los resultados de la gestión deportiva se pueden observar también comparando el valor contable de los jugadores con su valor real. 

La contabilidad, que tiene la prudencia como uno de sus valores fundamentales, no permite revaluar los activos a su valor real. Por lo tanto, el valor de los jugadores de La Masia (que no tienen ningún coste de adquisición), o los que se fichan a un precio razonable y después incrementan su valor mientras están al club, no se ve reflejado en los estados financieros. En este sentido, si se quiere valorar la gestión deportiva de un club de fútbol, no solo se tienen que contar los títulos conseguidos, sino que también se tiene que tener en cuenta el valor generado por sus decisiones, comparando el valor contable de los jugadores con su valor real. 

En el caso del FC Barcelona se observa que en el último balance de situación auditado los jugadores del club tenían un valor limpio contable de 189 millones de euros, mientras que su valor de mercado, que se puede observar en una web especializada cómo Transfermarkt, supera los 1.100 millones. Por lo tanto, en este aspecto, la dirección deportiva del club ha generado una plusvalía latente que supera los 900 millones de euros. En cuanto al área económica, la evolución ha estado especialmente significativa. El club ha pasado de una situación marcada por tensiones de tesorería y la necesidad de refinanciar deudas para evitar incumplimientos, a consolidarse cómo uno de los clubes con más capacidad de ingresos del fútbol europeo. Todo esto sin que los socios tuvieran que realizar ninguna aportación de dinero en forma de aportación extraordinaria. 

Actualmente, según la UEFA, el club lidera los ingresos por venta de camisetas y se sitúa entre las entidades con la facturación más alta del continente, a pesar de que el abono en el Camp Nou es lo más económico de los principales equipos europeos. Según Forbes, el valor del club se estima en 5.700 millones, con un incremento del 20% respecto al 2021. Adicionalmente, el coste de la plantilla deportiva representa aproximadamente el 54% de los ingresos del club —por debajo del límite del 70% recomendado por la UEFA—, mientras que la deuda neta continúa reduciéndose. A pesar de que todavía quedan algunos retos para lograr una plena solidez financiera, la situación actual es sustancialmente más solvente que hace cinco años. En un futuro próximo el estadio de fútbol del primer equipo se convertirá en uno de los más grandes del mundo y, si se cumplen las previsiones, aportará 400 millones de ingresos anuales al club. 

Más allá de la subjetividad que tiene el deporte como elemento intrínseco, es posible valorar el área deportiva y el área económica de un club a partir de datos objetivos. Es la responsabilidad de cada socio, el auténtico propietario de la institución, analizarlas y emitir su veredicto en forma de voto. De esta decisión dependerá la dirección que emprenda el club en los próximos años y que, como se ha recuperado durante el último mandato, el barcelonismo solo tenga que estar pendiente de la pelota.

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