Bartomeu: "¿Bajo qué parámetro soy el peor presidente de la historia del Barça?"

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"Me hace mucha gracia cuando dicen eso", apuntó el ex dirigente azulgrana en una entrevista para Ara 

"Me sorprende que se volviera a hablar de 'herencia' en estas elecciones; cinco años después, es una excusa", apuntó

Josep Maria Bartomeu en la entrada de la Ciutat de la Justicia
Josep Maria Bartomeu, ex presidente del C BarcelonaEFE
  • Redacción

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Josep Maria Bartomeu llegó a la presidencia del Barça con la dimisión de Sandro Rosell en 2014 y tras ganar las elecciones de 2015 acabó su mandato en 2020. Cinco años y medio después, reivindicó en una entrevista en ARA su papel como dirigente azulgrana, después de que se le recordara que para algunos es el peor presidente de la historia del club. "Me hace mucha gracia cuando dicen eso. Yo les preguntaría: ¿bajo qué parámetro? Porque si es por el parámetro deportivo, por ejemplo, en mi mandato de seis años gané trece títulos. Si es por parámetros económicos, en seis años gané más de 100 millones para el Barça. Y si no hubiera sido por la pandemia, las elecciones habrían sido en junio de 2021 y probablemente habría empezado la reforma del estadio", enumeró.

Bartomeu reveló alguna anécdota personal al respecto. "Algunos me miran con mala cara, otros me animan, alguien me pide una foto... También por la calle, hay gente que me reconoce y a veces nos paramos a hablar e incluso a discrepar", desveló.

También reprochó a la directiva de Joan Laporta, recientemente reelegido, que siga hablando de "la herencia" para justificar cualquiera de sus actuaciones. "Al principio la nueva junta empezó a hablar de una herencia nefasta, de la economía... esto ha pasado a todos los gobiernos del Barça. Pero me ha sorprendido que se volviera a hablar de mí en estas elecciones, cinco años después. Ha justificado muchas decisiones tomadas por él mismo por la herencia. Es una excusa y me ha parecido excesivo. Tenía ganas de explicarme", detalló.

No ha vuelto al Camp Nou desde su reapertura parcial. "Antes de las obras, sí. Desde que lo han vuelto a abrir, no. En el Palau, sí", reveló.

El asunto de la creación de cuentas falsas con dinero del club para intentar desprestigiar a opositores, periodistas e jugadores de la plantilla "no es del todo cierto", según Bartomeu. "En 2017, a raíz de la salida de Neymar y por el 1 de Octubre, había mucho ruido en las redes y conversaciones en las que el Barça no tenía el control. Teníamos la presión de los patrocinadores y encargamos un seguimiento para saber qué se decía y poder elaborar nuestras estrategias. Pero la idea era hacerlo siempre con mensajes positivos. No es cierto que el Barça decidiera crear perfiles falsos", afirmó. "Esto está en sede judicial, en fase de instrucción. Ya expliqué y declaré que desconocía que hubiera estos perfiles", agregó. De todos modos, Bartomeu no reculó sobre la voluntad inicial acerca de esta iniciativa, preguntado por si se arrepenría de haber contratado este servicio. "No, porque era muy importante saber qué pasa en las redes sociales. De hecho, el Barça actualmente sigue haciendo este seguimiento", apuntó.

Bartomeu dijo que "no es correcto" decir que bajo su mandato se paralizaran los pagos a Negreira cuando dejó de ser vicepresidente del CTA. "Esto no es correcto, ya lo declaré en sede judicial. Nosotros le comunicamos que hemos decidido prescindir de sus servicios en marzo porque estábamos reestructurando el presupuesto y queríamos hacer los informes internamente. Además, estaba a punto de entrar el VAR y creímos que ya no hacían falta. Negreira dejó el CTA más tarde. La decisión supuso un ahorro importante, porque el precio que se pagaba era elevado", admitió.

Hasta un movimiento del propio Negreira, Bartomeu no tuvo la sensación de incurrir en conflicto de intereses por el hecho de que la empresa fuera de Enríquez Negreira. "Yo lo supe más tarde, cuando el padre envió un burofax. Pregunté qué era aquello y me dicen que, de la empresa Dasnil, uno de los socios es el señor Negreira. No lo sabíamos, pensábamos que era del hijo. Todo ello es bastante difícil de explicar, yo lo entiendo", señaló.

Respecto a las cinco causas abiertas de su etapa como presidente, Bartomeu puso en valor un asunto. "Lo que me parece más curioso es que en ningún caso se me investiga por haberme enriquecido, sino por mala administración. Esto es insólito, porque siempre que se investiga a alguien por administración desleal es por haberse embolsado dinero. Y ese no fue mi caso, evidentemente", aseguró.

De todo su mandato aceptó que pudo haber cometido un error grave con la destitución de uno de sus directores deportivos. "Quizás el despido de Zubizarreta. Me supo mal", comentó. "Y también no haber empezado a cambiar la generación de jugadores en 2019, después de Liverpool", agregó.

Respecto a si el Barça de 2026 está mejor o peor que el de 2020 Bartomeu contestó que "depende". "Deportivamente hemos dado un salto adelante. Estoy muy contento de que se haya hecho un cambio generacional y que Flick lo haya consolidado. Aplaudo la junta actual por el primer equipo de fútbol. En otras cosas del club, tengo discrepancias", opinó.

Estas "discrepancias" son "la economía, la relación con los socios, los deportes profesionales del Palau, los deportes amateurs... Hay muchas carencias. Son cosas que van saliendo regularmente en los medios".

Bartomeu justificó la ampliación de los contratos de los futbolistas de su época justo antes de su dimisión como presidente. "Miremos atrás. En marzo de 2020 comienza el confinamiento y en ese momento tenemos que cerrar el club. Se dejan de ingresar dinero y se pacta una rebaja del 14% con los jugadores, lo que supone 90 millones de ahorro. Hablamos con el Procicat y nos dicen que seguramente podremos reabrir el estadio con la nueva temporada, pero en agosto nos dicen que no. Entonces hablamos con los jugadores para decirles que se les rebajaría el salario un 20%. Y aquí se produce un choque de trenes, porque dicen que no. Por lo tanto, tenemos que abrir una mesa de negociación. En paralelo, decimos a los jugadores que quien quiera puede aplazar los pagos para más adelante, cuando el club recupere ingresos. Y solo hay cuatro que dicen 'Queremos hacerlo, queremos ayudar'. Se les hace un nuevo contrato en el que cobran menos esos dos primeros años y cobrarán más en los últimos", recordó.

En cuanto a si se pasaron de frenada con las renovaciones, Bartomeu admitió como "cierto que la masa salarial pasa de 365 a 521 millones la temporada 17-18 con las renovaciones de Messi, Alba, Piqué y Busquets". "Pero también subieron los ingresos. Es evidente que íbamos al límite de fair play de la Liga, pero nos lo podíamos permitir porque el club facturaba mucho", defendió.

El ex presidente negó haber perdido el control del vestuario bajo su mandato. "No es cierto esto. Me hace mucha gracia porque también he oído que Messi mandaba, que el vestuario decidía; todo esto no es cierto. Evidentemente que Messi tenía derecho a decir lo que quisiera, y seguramente en el vestuario mandaba él, pero en el club no", afirmó.

Bartomeu recordó cómo vivió la petición, vía burofax, de Messi para dejar el club. "Cuando él dice que quiere marcharse, yo le explico claramente a él, a su familia y a sus agentes que es imposible. Que el Barça lo necesita, no solo desde el punto de vista deportivo; también económico. Quería la carta de libertad. Al final lo entendió y siguió, esperando que hubiera un cambio en las elecciones del 2021", aseguró.

En realidad, su conclusión aún hoy es que "Messi cobraba poco por lo que daba, tanto a nivel deportivo como económico o comercial. Y no estaba al final de su carrera deportiva: dos años después ganó el Mundial. Yo sé que a Messi le habría encantado participar en la renovación de la plantilla, con estos jóvenes que hay ahora, que forman parte también de esta famosa herencia. Pero lo despidieron y no pudo ser", apuntó.

El adiós de Messi al Barça no se puede atribuir a la herencia Bartomeu. "No es culpa de la herencia. Es culpa del fair play porque la nueva junta infló las pérdidas hasta los 555 millones. Cuando la Liga lo recibe, decide hacer una segunda auditoría y cree que las pérdidas no son estas, ya que hay provisiones por valor de 283 millones. Pero el Barça decide mantener su propuesta, la Liga lo aplica y el club pierde un fair play que, hoy en día, aún no ha recuperado. Si hubieran hecho lo que se tenía que hacer se habría podido renovar perfectamente a Leo Messi y fichar jugadores", señaló.

De la reforma del nuevo estadio la frase más contundente de Bartomeu es relativa a un sobrecoste: "Lo único que sé es que la nueva junta cambió el proyecto y ha pasado de 830 millones a 1.500... y ya veremos si no son más".

Respecto al fichaje de Neymar, Bartomeu defendió la necesidad de preservar la confidencialidad de los contratos. "Un socio no puede decir 'Deme el contrato de la compra de Neymar'. Entonces toda la información que tendríamos en el Barça sería pública. La información confidencial es básica para no dar ventaja a los contrarios. Yo estoy seguro de que los grandes clubs como el Arsenal, el Manchester United, la Juve o el PSG no pueden dar información a sus socios o accionistas", interpretó.

En el 'caso Neymar', firmar un acuerdo de conformidad donde el FC Barcelona admitía su culpabilidad en un tribunal, fue "una decisión buena para el club y malísima para Sandro (Rosell) y para mí, porque teníamos el caso Neymar 2 detrás y nos perjudicaba". "La conformidad de 5,5 millones se firma porque los abogados nos aseguraban que el club sería condenado por 22 millones y medio, ya que Hacienda interpretaba que los 40 millones pagados a los padres por los derechos econòmicos del jugador eran salario y no traspaso", agregó.

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