Director de Mundo Deportivo

Flick gestiona a Lamine

Lo mejor que le puede pasar a Lamine es que lo gestione Flick. El jugador blaugrana salió enfadado del Metropolitano con el asistente técnico José Ramón de la Fuente y porque después de realizar un partidazo no marcó un gol. El entrenador germano restó importancia a todo, apoyó al futbolista, lo elogió y definió lo que significa emocionalmente tener apenas 18 años.

Lamine es un tipo con una fuerte personalidad. Lo demuestra dentro del campo y fuera. Es capaz de contestar rápido y con contundencia a los gritos racistas de Cornellà, hacer una exhibición de regates ante el Atlético y ser generoso en las asistencias. Y enfadarse contra el mundo. Con otros técnicos más preocupados por su imagen o con un ego alto, Lamine se perdería las buenas enseñanzas de Flick. No trasciende, pero es posible que en algún momento a Lamine se le haya dicho en privado que no pasa nada, pero que los goles del Barça se celebran. Eso sí. Cuando se marca el 1-2 en el Metropolitano hay que alegrarse. El equipo siempre está por encima de todo.

El equipo va a ser el que acabe decidiendo la eliminatoria entre Barça y Atlético. Todos. Los titulares y los que saldrán después. Y en los dos clubs. Quien tenga más espíritu solidario se va a llevar este duelo apasionante con muchos nombres propios pero la necesidad de ejercer un trabajo coral para lograr imponerse al otro. No es solo un enfrentamiento de estrellas ni de pizarra, es de conciencia colectiva. Y eso los dos entrenadores lo saben gestionar bien. Lo han demostrado. Para el Barça la clave es que no existen dos partidos, no hay vuelta y, en cambio, para el Atlético, que el segundo será en su fortín del Metropolitano. Europa está en juego.

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