No está tan lejos
HABLEMOS DE FÚTBOL
Para encender la chispa que pueda provocar el incendio ante el Atlético, es imprescindible que el equipo de Flick recupere la contundencia en las áreas


- Ricard Torquemada
Periodista
Un 0-2 en la ida de una eliminatoria convierte la clasificación del derrotado en algo improbable. Sin embargo, el fútbol tiene muchos matices que admiten miradas más condicionadas. El Barça sabe que tiene la Champions casi perdida, que no tiene que conservar nada ni tener miedo a que se le escape algo. Puede apelar a la versión más desinhibida, la más natural en los planes de Hansi Flick. O firma una remontada histórica como visitante, o se queda otra vez a medio camino en la Champions. La primera opción sería extraordinaria, a estas alturas de la ronda la segunda sería la más convencional.
El objetivo blaugrana debe ser un gol. Ni tres, ni tan sólo dos. Quizás no tenga que pensar tanto en la remontada, sino simplemente en estar en disposición de remontar. Y eso sólo está a un gol, no a tres como en la Copa. Si consigue marcar, algo que esta temporada ha pasado siempre que ha acabado con once jugadores en el campo, empieza otro duelo. Cambian las emociones, se modifica el escenario y aparece otra realidad. El Atlético tendría que evitar el miedo a perder. Se trata de un equipo que hubiese entendido quedar fuera de la Champions en cuartos hasta el resultado de la ida, ahora ya no lo puede asumir. No se lo podría perdonar. Debe convivir con la etiqueta de favorito absoluto, aquella que lucha por alejar día a día, casi como un lema de vida. No acabó de digerirlo bien, por ejemplo, en la segunda parte del Camp Nou en superioridad numérica, donde se protegió más que se expuso para ampliar la distancia. Se sintió extraño, como le pasará en la vuelta en casa.
Sin embargo, para encender la chispa que pueda provocar el incendio, es imprescindible que el equipo de Flick recupere la contundencia en las áreas. Ha perdido acierto en el remate y en abril eso es casi definitivo. En los cinco duelos contra el Atlético de esta temporada, ha estado en deuda con el gol. La métrica de los ‘expected goals’ retrata que ha marcado menos de lo que ha generado con sus oportunidades, siempre abundantes. No es casualidad, es una tendencia agravada porque los ‘nueves’ no viven su mejor momento y ahora por la lesión de Raphinha. Si vuelve el gol, el examen lo tendrá el Atlético. No está tan lejos.
Exuberancia contra supervivencia
En el fútbol, es difícil pesar quién es mejor sin atender a las propuestas que se miden. Un claro ejemplo es la eliminatoria entre el Bayern y el Madrid. Una de las propuestas más dominadoras y atractivas de Europa, junto a las de PSG y Barça, ante la que se siente más cómoda en la resistencia. El Bayern no negocia su plan, somete al rival y lo ahoga, pero el Madrid es el más preparado por mentalidad y calidad individual para aceptar los golpes. Se viste para la ocasión, se junta, sabe sufrir y tiene los mejores futbolistas del mundo para replicar en espacios abiertos por calidad y físico. Los arañazos de Fede Valverde, Vinicius y Mbappé son venenosos en ese escenario, lo que compensa la superioridad bávara. Cada uno luce su mejor tipo y las diferencias se acortan, aunque sean evidentes.

