
El Barça lo da todo
Se vaciaron y se despidieron de Europa con la cabeza alta. Sobró actitud y faltaron oficio y piernas, pero el Barça salió de la puerta de la Champions con orgullo, con un buen modelo de fútbol y sabiendo perfectamente lo que necesita en esta competición. Al Atlético le sobró oficio, supo jugar la eliminatoria, con sus puntos fuertes y leyendo los ‘momentum’ de un duelo que se perdió en el Camp Nou. Las decisiones del árbitro dieron rabia al barcelonismo que vio con 0-2 a los 25 minutos cómo podía darle la vuelta a todo. El colegiado francés no fue decisivo en las jugadas 'gordas' aunque el Barça sí le reclamó un penalti sobre Olmo que pudo haber pitado.
La primera parte del Barça fue excelente, con dominio del juego, un Eric espectacular y un Lamine estratosférico bien acompañado por Olmo, Fermín y Ferran. Pero en la segunda dio la sensación de que las pilas se fueron acabando y el tono de la primera bajó, aunque no así la actitud de los futbolistas que tuvieron una ocasión de oro en un remate de cabeza de Araujo en el último suspiro. Pero en una doble eliminatoria europea no se puede jugar con diez los dos encuentros. Ya hace un tiempo contra el PSG también se vivió una expulsión. La de Cubarsí fue más decisiva que la de Eric, pero el Barça en Europa no puede acabar con diez en los dos partidos del duelo con el Atlético. Tampoco habría que achacar eso a la juventud de la plantilla, porque el Barça hizo un partidazo y solo Musso impidió más goles con paradones.
Pero la diferencia estuvo más en el oficio y en las piernas que en el juego, en el sistema o el modelo. El Barça pudo haber sentenciado en la primera parte con un fútbol sólido, directo (jugó todo el partido un 60 por ciento en campo del Atlético) y con capacidad de intimidación. Simeone salió con cuatro delanteros (Giuliano, Griezmann, Julián y Lookman) pero en la segunda mitad sacó puntas para dar entrada a Nico y Baena y asegurar más control. También dio entrada a Sorloth, siempre peligroso ante los blaugrana. El Barça lo dio todo, jugó con orgullo, dijo adiós con la cabeza alta y ahora debe centrarse en la Liga, una sensacional competición a la que hay que poner en valor.