Arbeloa en el limbo

La destitución de Xabi Alonso en el mes de enero fue una decisión de riesgo; más aún si el sustituto era Álvaro Arbeloa, entrenador con poca trayectoria para un banquillo tan exigente como el del Real Madrid. Medidas audaces pueden reportar objetivos extraordinarios, o no. La salida de Xabi ponía el punto de mira en la plantilla blanca. No ha habido respuesta. Xabi perdió un 13% de los partidos, Arbeloa un 33; 4 de 12. Una barbaridad.

Motivos serios debió tener el Real Madrid para rescindir el contrato del entrenador, un proyecto que debía romper con los vicios detectados en el último año de Ancelotti, resuelto con un segundo puesto en la liga, finalista de Copa y de la supercopa y eliminados por el Arsenal en cuartos de final de la Champions. Todo eso, que para el Madrid es poco, parece una quimera ahora.

Así que disuelto el efecto Arbeloa la mirada vuelve a estar en un grupo de jugadores que recientemente organizó una quedada en formato cena y que trata de encontrar en sus charlas de vestuario una solución a tanto problema. No se ve la luz.

Lejos de comportarse como un grupo, de ser un bloque solidario en defensa y ataque, de tomarse cada partido como si no hubiera ninguno más, la plantilla blanca acumula dos derrotas seguidas en liga sin que sus rivales necesiten un partido excelso. Hasta el punto que las voces más críticas cuestionan el nivel de unos jugadores, que más allá de Courtois, Mbappé y Vinicius, no alcanzan, ahora, el estándar de calidad que exige el Madrid.

Y además están las lesiones. Demasiados enigmas para una temporada al borde de abismo.

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