
La rodilla de 'Kiki'
Hay anécdotas de quirófano que provocan hilaridad y pavor, por igual. VG: abrieron al enfermo en canal, operaron, cerraron y se les olvidó una gasa en el estómago. Hay más sucedidos y vivimos con ello, como sin apéndice, sin bazo o sin vesícula. La última nos llega desde Francia, donde apenas aterrizado Mbappé en Clairefontaine se filtra que el jugador no terminaba de recuperarse porque en Valdebebas le estaban tratando la rodilla equivocada, ¡la sana! Él ha confesado que en París fue donde los médicos “competentes” acertaron con el diagnóstico. O así parece. Pero vamos a ver, alma de cántaro, te molesta la “genou” izquierda, te aplican las cataplasmas en la derecha ¿y no dices ni pío? Concluimos, por tanto, que la desternillante confusión de los galenos del Madrid es un bulo, una “fake” que los vecinos han extendido. Fango que han arrojado sobre el equipo médico habitual sin que “Kiki” alertara: “¡Eh!, que esa no es la rodilla”.
Lo fundamental: si está recuperado o no lo veremos en cuanto Deschamps, su seleccionador, disponga. Mientras tanto, el que triunfa sin Mbappé ni Bellingham ni Rodrygo ni Militao y unos cuantos más es Álvaro Arbeloa. Confieso que me ha cogido con el paso cambiado, influido por el batacazo en Albacete, el primer traspié contra el Benfica y el patinazo ante el Getafe. Por lo visto, demasiados prejuicios. Con el paso de los días, el equipo ha ido a más y la otra mejor noticia, más allá de las victorias y de haber mojado la oreja a Mourinho, Guardiola y Simeone –tres miuras, con perdón–, es la consolidación del canterano Thiago Pitarch, quien, al contrario que otros remedios de urgencia, no parece flor de un día. Creer en Arbeloa es menos comprometido que dar un parte de la rodilla de Mbappé.