Vacas sagradas

Johan ruyff acuñó el término “vacas sagradas” para referirse a los líderes del vestuario, o mejor, aquellos jugadores con más peso que debían asumir responsabilidades en los momentos difíciles. La expresión viene que ni pintada para Mbappé y Bellingham en el Real Madrid. En su ausencia sus compañeros, algunos procedentes del filial, han dado la cara para recuperar el tiempo perdido y situar al equipo en el camino de los objetivos. Nadie daba un duro por el Madrid hace un mes, condenado a ser vapuleado por el City y sentenciado a un paso errante en la liga que le alejara del líder. Esto no ha sucedido.

Ahora, a 4 puntos del Barça y ante una difícil eliminatoria con el Bayern Múnich en los cuartos de final de la Champions regresan Bellingham y Mbappé, obligados a ser el factor diferente que desnivele los partidos cuando llega la fase decisiva.

Tan vulnerable ha sido el juego del Madrid a lo largo de la temporada que los brotes verdes del último mes alertan, en algunos círculos madridistas, sobre la conveniencia del regreso de sus estrellas. No cabe en cabeza lógica imaginar un equipo blanco sin Mbappé, que a pesar de la ausencia por los problemas de su rodilla es el máximo goleador de su equipo, y tiene pinta que seguiría siéndolo, aunque ya no jugara más.

El Madrid de Arbeloa ha mejorado, es verdad, tan cierto y secularmente demostrable que en la hora sin retorno los partidos, aquellos que deciden títulos, se ganan con futbolistas singulares y nadie, en el uso legítimo de la razón, puede dudar que Mbappé, primero, y Bellingham, después, lo son; sin discusión.

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