Rory McIlroy amplía su eco en la historia del golf tras revalidar título en el Masters de Augusta
GOLF
El norirlandés ha revalidado 'Chaqueta Verde' tras una última jornada en la que ha resistido las embestidas de sus rivales y en la que ha tenido que sufrir hasta el final


- Marta Pérez
Periodista
Rory McIlroy conquistó su hasta ahora único US Open en 2011. Logró el primero de sus dos PGA Championships en 2012. Añadió su hasta ahora único Open Británico en 2014. Desde entonces, se sumergió en una búsqueda continua de la cuadratura del círculo, de cerrar el acceso al Olimpo del golf con el Masters de Augusta.
Pero este se le negó una vez. Y otra. Y otra. Así en cada año que pasaba hasta que en 2025, tras una vida de lucha, tras caer y volver a levantarse cada vez, logró convertirse en el sexto jugador en completar el Grand Slam del planeta golf. Pero el deporte es tan caprichoso que, tras una década de pelea, ya no es un único Masters el que luce en su palmares: si le llevó media vida conseguir el primero, el segundo tan solo se ha hecho esperar un año.
McIlroy es de nuevo el campeón del Masters de Augusta. La 'Chaqueta Verde' más preciada del deporte sigue posada en sus hombros, que han asistido a una peculiar ceremonia en la que el presidente del Augusta National ha tenido que ponérsela por ser él mismo el campeón defensor. Referente desde hace años, leyenda en el golf europeo desde hace tiempo, su 2025 le encumbró entre los más grandes de su deporte y su título en el Masters de 2026 le reafirma.
Tiger Woods, campeón en 2001 y en 2002, había sido el último jugador en defender título. Jack Nicklaus, en 1965 y 1966, el primero. Nick Faldo, en 1989 y 1990, el que se había colado entre medias. Rory McIlroy se une a esa nómina de leyendas tras añadir al título de 2025 el de 2026.
Eso sí, no sin sufrir. Tras un gran inicio el jueves, una mejor jornada el viernes que parecía dispararle hasta el trofeo y un sufrido sábado que comprimió mucho la pelea por el liderato, McIlroy ha añadido una dosis extra de drama para amarrar en el cierre un Masters que parecía hecho tras su 17, del que ha salido con dos golpes de ventaja sobre Scottie Scheffler, y que ha peligrado en el 18 tras una salida fuera de calle.
Pero McIlroy ha conseguido coronarse con -12 con respecto al par del campo, por delante de los -11 de Scheffler y de un nutrido grupo de jugadores con -10, como Justin Rose, Cameron Young, Tyrrell Hatton y Russell Henley. Muchos le han inquietado en la pelea por el trofeo, pero no han conseguido evitar que adornara su palmarés de leyenda. En clave española, Jon Rahm ha sido finalmente trigésimo octavo con +1 y Sergio García, quincuagésimo segundo con +8.
McIlroy vuelve a ser campeón del Masters. Todo, tras rehacerse después de los nervios del principio del domingo, controlar el rumbo a mitad de vuelta, rozar la Chaqueta Verde con la yema de los dedos con un acelerón a partir del hoyo 7 y acabar viviendo una dosis de drama inesperado al final. Pero todo vale la pena para conquistar un sexto 'major'.
No era un día para fuegos artificiales, sino para rematar el trabajo de días previos. Un -1 en la jornada, con cinco birdies, dos bogeys y un doble bogey, le ha servido a McIlroy para hacerlo. También, para controlar a un grupo de perseguidores hambriento en búsqueda de la gloria. Al frente, un Scheffler que, pase lo que pase, siempre está. Justin Rose y Cameron Young han visto cómo sus opciones se escapaban en la parte final para que McIlroy revalidara gloria eterna.
Por entonces ya descansaban los dos españoles, Jon Rahm y Sergio García. Rahm lo hacía con +1 tras un gran -4 final con respecto al par 72 del campo. Un bogey final le ha impedido conseguir ese objetivo en un día con siete birdies y tres bogeys. García sufría con dos birdies, cinco bogeys y algunos gestos de desesperación para un +3 parcial y un +8 global. Los dos veían desde la distancia la igualada pelea por el Masters.
Sufrimiento extremo para McIlroy
Porque el norirlandés comenzaba la jornada como colíder con -11 junto a Cameron Young, pero le esperaba una dura lucha por delante para conseguir su objetivo. Dos pares iniciales en los dos primeros hoyos, de hecho, devolvían a la pelea a Sam Burns en un triple empate a -11. Por poco tiempo, porque Cameron Young hacía birdie en el 2 segundos después y se iba al -12.
Quedaba mucho Masters por delante y McIlroy sacaba oro del par cuatro del tres. Una salida a búnker que le dificultaba la pelea acababa convertida en birdie tras un enorme approach. Pero todo se tambaleaba para él entre los hoyos 4 y 6: salida a búnker en el par tres del 4 y 'tripateo' para doble bogey, putt largo para birdie fallado en el hoyo 5 y salida pasada de green en el 6 para otro bogey más en el par tres. Young perdonaba con otro bogey, pero era líder con -11 mientras por detrás se ubicaban con -10 Justin Rose y Russell Henley y con -9, a dos del liderato, McIlroy y un Scheffler que volaba.
Necesitaba un cambio de tendencia el norirlandés si quería revalidar el Masters. Lo conseguía: birdie al par cuatro del 7 tras un gran golpe desde calle, birdie al par cinco del 8 tras putt largo para eagle e incluso opción clara desaprovechada en el hoyo 9. Pero no fallaba en ese mismo hoyo un Justin Rose que se iba al -12 para superar el -11 de McIlroy y el -10 de Young (y de Tyrrell Hatton) con media vuelta por jugarse.
Aunque en momentos de máxima tensión los palos pesan como nunca. Rose sumaba dos bogeys consecutivos en los hoyos 11 y 12 y dejaba a McIlroy, a base de pares, primero tras su hoyo 11. Por ello, cuando Rory metía un gran putt de media distancia para birdie en el par tres del 12 y jugaba un enorme approach para cerrar con otro birdie el 'Amen Corner', todo se le ponía de cara. Eso sí, con su -13, a los nombres que presionaban con -10 como Rose, Young, Henley o Hatton se unía un enemigo muy peligroso: Scottie Scheffler.
El estadounidense (cuatro birdies sin fallo) está lejos de ser un invitado de piedra en la lucha por cualquier torneo del golf. Menos aún por un Masters. Por ello, un birdie en su hoyo 16 que mantenía con dos pares finales, a pesar de perdonar varios putts en la segunda mitad de su vuelta, le llevaba a un -11 inquietante para todos en casa-club. Porque se esperaba que la victoria pudiera estar algo más abajo, pero el trabajo del número 1 del mundo ya estaba hecho.
Así, con ese -11 como referencia, McIlroy remaba de lo lindo tras el 'Amen Corner'. Salvaba el 14, pero una salida a los árboles en el par cinco del 15 parecía incluso dejarle corto el número de golpes necesario para salvar la coyuntura. Recuperaba a calle y lograba sellar en dos putts uno de esos pares que en su momento inquietan pero que minutos después valen oro: con -13, mantenía dos golpes de distancia sobre Scheffler y sobre Rose.
Pero dos golpes de distancia con tres hoyos por jugarse pueden parecer muchos, pero ser efímeros. Los nervios de McIlroy estaban a flor de piel y una salida pasada de green en el par tres del 16 lo demostraba. Su sangre fría para dejarse el par dado con el approach, eso sí, contestaba. Desde ahí al 17, con un segundo corto de green en el par cuatro, pero otro buen approach para llegar al 18 con dos golpes de ventaja sobre Scheffler.
El truco o drama final
Sin embargo, Augusta es Augusta. En un hoyo 18, con la posibilidad de revalidar título, las manos pueden temblar como nunca. Una salida fuera de calle de McIlroy no solamente le dejaba sin esta, sino que acababa con la bola en una zona complicada entre hojas en el suelo, público y árboles. El bogey le valía al norirlandés, pero por momentos parecía incluso difícil alcanzarlo.
McIlroy tenía que limitarse a meter el segundo golpe de este par cuatro en calle. Por ello, el tercero que jugaba desde ella se convertía en uno de los golpes más importantes de su carrera: si no cogía green, podía ver esfumarse su trabajo de toda la semana.
Pero lo conseguía. McIlroy metía la bola en el green para dejarse incluso un putt de media distancia para par. Era importante la colocación porque desde su llegada a la zona cercana a la bandera eran dos putts los que tenía para ganar el Masters.
El primero no entraba, pero se quedaba junto al hoyo, a apenas unos palmos, en la parte derecha según había putteado. Los gestos de alivio del campeón defensor y líder eran evidentes. Pero faltaba meter un putt corto, a priori un trámite, pero también uno de esos golpes que se recuerdan toda la vida. Sereno, dispuesto, Rory vaciaba dentro del hoyo 18 la bola y al cielo su grito de rabia.
Porque sabía que sí, que lo había hecho de nuevo. Porque a veces cuesta media vida conseguir un sueño tan grande como el de ganar un Masters. Pero, ironías del destino, también se puede pasar en apenas doce meses de una pesadilla repetida a ser leyenda eterna en Augusta.
Clasificación final del Masters de Augusta (par 72)
1. Rory McIlroy (Irlanda del Norte) 276 (67-65-73-71)
2. Scottie Scheffler (Estados Unidos) 277 (70-74-65-68)
3. Justin Rose (Inglaterra) 278 (70-69-69-70)
3. Cameron Young (Estados Unidos) 278 (73-67-65-73)
3. Tyrrell Hatton (Inglaterra) 278 (74-66-72-66)
3. Russell Henley (Estados Unidos) 278 (73-71-66-68)
7. Collin Morikawa (Estados Unidos) 279 (74-69-68-68)
7. Sam Burns (Estados Unidos) 279 (67-71-68-73)
9. Max Homa (Estados Unidos) 280 (72-70-71-67)
9. Xander Schauffele (Estados Unidos) 280 (70-72-70-68)
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38. Jon Rahm (España) 289 (78-70-73-68)
52. Sergio García (España) 296 (72-75-74-75)










