Periodista

Fin de ciclo

Alguien enciende la mecha de la remontada y hasta los incrédulos vislumbran las chispas. ¿Otra vez 'noventa minuti son molto longo'? Ignorar los poderes taumatúrgicos del Bernabéu es negar las noches de los milagros; alguna de las 14 Champions de la Sala de Trofeos llegó precedida de uno o varios prodigios. ¡Increíble! Pero cierto.

El problema de la enésima cita, esta con el Arsenal, es que en Londres el buen equipo de Arteta firmó un 3-0 y que las señales del Madrid, en el Emirates como en otros campos de menor enjundia, rozaban el sonrojo, como el raquítico 0-1 en Mendizorroza, donde Mbappé hizo una entrada que no alcanzó el grado criminal porque no tuvo consecuencias lesivas, y que con la expulsión se puede dar con un canto en los dientes porque sólo le han impuesto un partido de sanción. ¡Increíble! Pero cierto.

Al grano, que el marcador de ida y los síntomas del fútbol madridista no invitaban al optimismo racional sino todo lo contrario. Claro que es el Madrid europeo en el Bernabéu de las noches inolvidables. Pero esta noche no tocaba. Las figuras no brillaban, ninguna, y si a este equipo le nublas el talento, le cortas las alas y eliminas la inspiración. Encima, el Arsenal jugó a ganar y Courtois paró un penalti. Un rato después el árbitro necesitó cinco minutos para invalidar la pena máxima que pitó a Mbappé, que se tiró. Luego, Saka hizo el 0-1 y empató Vinicius.

La radiografía del partido: el Arsenal jugó casi con 12 porque corrió siete kilómetros más que el Madrid y ganó 1-2. Fin de ciclo. La misión era imposible. A Ancelotti se le ha caído el equipo: no corre, no remata (Raya, espectador), no brilla, no juega y no convence ni con Mbappé. ¡Increíble! Pero cierto.

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