El cambio es necesario
Según la última auditoría (pág. 56), firmada por Crowe Spain, las deudas del Barça se elevan a 2.083 millones (654 a corto y 1.429 a largo plazo), sin contar el Espai Barça, que es una cuenta aparte y supone unos 1.500 más. Esas cifras muestran que la situación, lejos de mejorar la de 2021, ha empeorado hasta el punto que sigue sin cumplirse el ‘fair play’ financiero y la norma 1:1 (conceptos desconocidos en épocas pretéritas), tras vender patrimonio para fichar y arrojar superávits ficticios. No es de extrañar, pues, la estampida de una docena de directivos y cargos profesionales en economía que han huido para no seguir colaborando en el caos. Con todos los indicadores en rojo, hay una mención especial para el Patrimonio Neto que, según dicha auditoría, aumentó en 2025 su negatividad (de -134 a -152 millones), lo que motivará otra multa de la UEFA. Aunque la trayectoria del primer equipo es buena, la penuria económica la está minando. Las nuevas incorporaciones proceden o del fútbol base o de cesiones. El único fichaje reciente, el de Joan Garcia, se pagó con avales bancarios porque no había liquidez. La economía va trampeando con parches como el de Congo, la venta anticipada de asientos VIP, concesiones de catering a largo plazo y créditos para refinanciar, como los 41 millones en intereses bancarios de diciembre o los casi cien que aguardan su pago en junio. El error de ir a Montjuïc costó 220 millones y solo los intereses pagados por créditos subieron en 2025 de 20 a 27 millones/año. El Barça no puede seguir así. Es urgente volver a una gestión seria y profesional, sin populismos ni discursos alejados de la realidad.
