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Redactor Jefe

No tiene explicación

Lo del Real Madrid en la Champions League trasciende todo. Algunos se molestarán en hacer análisis futbolísticos, hablaran de tácticas, pero nada de esto importa cuando el conjunto blanco escucha el himno de la máxima competición europea. Un equipo en crisis de juego, titubeante en liga, pero que se transforma en letal cuando se trata de perseguir la Orejona. 

Da la sensación de que da igual quien se ponga por delante. Ni siquiera que el Manchester City fuera mejor 20 minutos, los justos hasta que Valverde empezara a parecer Pelé reencarnado. Porque se dio lo de siempre en estas noches mágicas del Bernabéu. Una pizca de fútbol, la justa, y mucha suerte y corazón. Con eso le basta incluso ante un equipo que venció en diciembre en la fase de liga de la Champions, donde tuvo bastantes más dificultades en los últimos coletazos de Xabi Alonso, que no llegó a “mear con la suya”, tal y como le aconsejó Guardiola

Debió hacerlo Arbeloa. O no, porque la inesperada osadía del técnico catalán le facilitó el trabajo. Pep, acostumbrado a esquemas repletos de centrocampistas para controlar el partido y la medular, salió con hasta cuatro delanteros (Doku, Haaland, Savinho y Semenyo) y solo Rodri y Bernardo Silva para aguantar el centro del campo, donde se sumó un O’Rilley superado y perdido. Su mejor jugador, por intentarlo, fue Doku, o también Vinicius, quien le dio vida al City tras fallar el penalti de la sentencia. 

Un milagro necesitan ante el equipo que suele conseguirlos. Mucho ha de cambiar la película en el Etihad.