
Valverde, la bomba
A priori, el once del Madrid despedía un tufillo como el de Albacete. ¡Como si Valverde se hubiera quedado a tomar el sol en La Mansa! A priori, el Manchester City sería un rodillo en el Bernabéu, el estadio de las históricas remontadas donde se fraguaron 15 Copas de Europa, donde 90 minutos parecen mucho más que hora y media… ¡Como si Valverde siguiera tostándose en Punta del Este! A priori, las luces destacaban la superioridad del equipo de Guardiola, que anunciaba, henchido de satisfacción, la presencia de Haaland, mientras en la alineación de Arbeloa la candela apuntaba a Brahim, Huijsen y Thiago Pitarch, el último descubrimiento, de quien se espera un émulo de Modric. Pero, como diría el “Chapulín Colorado”, no contaban con la astucia de… Valverde: un, dos, tres, golea, cada vez. Así, por arte, obra y gracia del uruguayo, que planea y caza como un halcón, aunque le llaman “Pajarito”, todo lo apriorístico se disolvió con la garra del “rapaz”, el terror del Manchester City, la enésima pesadilla de Guardiola, una bomba.
El arranque del partido mostraba la profundidad citizen, su facilidad para llegar al área contraria y su candidez o falta de colmillo para marcar. Claro, Valverde, el que hincaba el diente, jugaba en ese Madrid capitidisminuido que, como el Atlético 24 horas antes, incluso el Barça, debía defender el orgullo de LaLiga frente a la opulencia de la Premier. Cumplió con creces. No le amilanaron las bajas y no llegó al 4-0 porque el penalti lo falló Vinicius. ¡Si lo hubiera tirado Valverde! Con su momento de inspiración lo hubiese metido con los ojos cerrados. Así, el Madrid, también de Courtois, tiene pie y medio en cuartos, como el Atlético. ¿Y el Barça? Tendrá que espabilar para que el chorreo a la Premier sea completo.