Abril, el mes por excelencia del maratón
CARRERAS
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- Alba Cabrera
Periodista - Barcelona
Hay algo especial en abril. No es solo la llegada definitiva de la primavera en el hemisferio norte del planeta, ni el aumento de las horas de luz, ni siquiera el clima templado que invita a salir a correr. Para la comunidad runner, abril se ha consolidado como el mes por excelencia del maratón. Y no es casualidad.
En primer lugar, abril representa el punto perfecto en el calendario de preparación. Muchos corredores comienzan sus planes de entrenamiento en diciembre o enero, tras cerrar el año anterior con nuevos propósitos. Este margen de 12 a 16 semanas encaja a la perfección con los programas clásicos de maratón, permitiendo una progresión sólida, sin prisas pero sin pausas. Abril se convierte así en la meta natural de meses de disciplina, madrugones y kilómetros acumulados.
El factor climático es otro argumento clave. Las temperaturas moderadas —ni el frío intenso del invierno ni el calor exigente del verano— crean condiciones ideales para rendir al máximo. Correr un maratón implica someter al cuerpo a un estrés extremo durante horas, y hacerlo en un entorno térmico favorable puede marcar la diferencia entre disfrutar la experiencia o sufrirla. Abril ofrece ese equilibrio casi perfecto.
Además, la primavera aporta un componente emocional difícil de ignorar. Los días más largos, la luz, el color en las calles y parques… todo suma a una atmósfera que potencia la motivación y mejora la experiencia del corredor. No es lo mismo cruzar la meta en un día gris de invierno que hacerlo bajo un cielo luminoso, con el público volcado y el entorno vibrando de energía.
¿Por qué abril es el mes del maratón?
Varios argumentos
Timing perfecto → fin de planes de entrenamiento empezados en diciembre/enero (12–16 semanas)
Clima ideal → 10–18°C, máximo rendimiento
Primavera → más luz, más motivación
Grandes citas → Maratón de Boston, Maratón de Londres, Maratón de París y Maratón de Madrid, etc.
Estrategia anual → abre temporada + opción otoño
Simbolismo → renovación + reto cumplido
No es coincidencia entonces que algunas de las maratones más emblemáticas del mundo se celebren en este mes: París (12 de abril), Boston (20 de abril), Madrid y Londres (26 de abril). Abril se ha convertido en una cita global, un punto de encuentro para corredores de todos los niveles que buscan medirse, superarse o simplemente formar parte de algo más grande. Desde los grandes Majors hasta pruebas locales, el calendario rebosa oportunidades.
También hay un componente estratégico: Para muchos corredores, un maratón en abril permite planificar el resto de la temporada con mayor flexibilidad. Tras una primera maratón en abril, hay margen suficiente para recuperarse, plantear nuevos objetivos —como un triatlón, carreras de trail o incluso otro maratón en otoño— y mantener la motivación durante todo el año.
Por último, abril simboliza renovación. En cierto modo, cada maratón es un nuevo comienzo: una oportunidad para reinventarse, para dejar atrás dudas y demostrar de lo que uno es capaz. En primavera, esa idea cobra aún más fuerza. Es la estación del cambio, del crecimiento… y también del running.
En definitiva, abril no es solo un mes más en el calendario runner. Es el escenario perfecto donde confluyen preparación, condiciones ideales y emoción: el mes por excelencia del maratón.

