Ramón Aranda, 65 años y récord histórico en la Titan Desert: "No es solo una carrera, es un viaje hacia tus límites"

SOLO BICI

El único corredor con más de 15.000 km en la prueba quiere volver al desierto en la Skoda Titan Desert Morocco

Ramón Aranda
Ramón Aranda
Ramón Aranda, 65 años y récord histórico en la Titan Desert: "No es solo una carrera, es un viaje hacia tus límites"

Ramón Aranda tenía 45 años cuando se situó en la línea de salida de la primera Titan Desert, en 2006. No conocía a nadie y ni siquiera tenía la bicicleta con la que pensaba competir: se la habían robado meses antes, pero pese a todo no dudó: "Lo tenía claro, iba a ir sí o sí", recuerda. Aquella primera edición le marcó para siempre y le cambió la vida. A sus 65 años, Ramón es uno de los rostros más reconocibles de las Titan World Series. Ahora, 20 años después y con 30 participaciones a sus espaldas, aspira a seguir explorando sus límites en la Skoda Titan Desert Morocco y a disfrutar de "una carrera que empieza justo cuando termina la última edición. En ese momento ya sabes que vas a volver".

El andorrano ha vivido de primera mano la evolución de las Titan World Series. Es el primer y único participante en superar los 15.000 kilómetros en la historia de la prueba, un hito por el que fue homenajeado en la pasada Skoda Titan Desert Almería.

Fue uno de los pioneros en alcanzar la condición de Legend (3.500 kilómetros), Legend Platinum (5.000 kilómetros) y Legend Diamond (10.000 kilómetros), tres niveles que reconocen la fidelidad de los participantes más constantes, y es hoy uno de los máximos exponentes del espíritu Titan: "Creo firmemente que un Legend no se construye cuando le dan el reconocimiento. Se forja el día que decides inscribirte por primera vez. Es como una semilla. Se planta con ilusión, se riega con esfuerzo, se cuida con disciplina y año tras año va creciendo", asegura.

No todo ha sido un camino de rosas. Ramón sufrió un trombo en 2015 y otro en 2017. En 2020, durante la pandemia, le detectaron dos tumores y en 2022 se fracturó el troquíter a cien días de la carrera. Los obstáculos, sin embargo, no han frenado su relación con el desierto. Al contrario: las dificultades le han dado una motivación extra para seguir adelante.

"Cuando llegas a meta ocurre algo único. Te invade una sensación de satisfacción y energía que hace que todo el sufrimiento haya valido la pena", afirma.

La magia de la Titan

Las diferentes carreras de las Titan World Series forman un ecosistema muy particular dentro del ciclismo de aventura. Al estar repartidas a lo largo del año, permiten tener siempre un objetivo en mente.

"Durante todo el año estás preparándote, intentando que todas tus estrellas vuelvan a alinearse: la salud, el trabajo, el dinero, la forma física…", apunta Aranda.

Hay muchos motivos para volver: "paisajes únicos, aventura, esfuerzo compartido", pero sobre todo "una conexión muy especial con otras personas. Me reencuentro con amigos que ya son familia y cada edición me regala nuevas historias. En la Titan siempre acabas siendo más fuerte de lo que eras cuando empezaste".

"La Titan no es solo una carrera. Es un viaje hacia tus límites. Y cuando los cruzas, ya no vuelves siendo el mismo. Ese es el verdadero espíritu Titan", afirma, convencido, Ramón. 

De todas las aventuras vividas encima de la bicicleta, la que recuerda con más emoción fue terminar la Titan 2020. "Todo estaba en contra: era el año del COVID y durante el confinamiento me detectaron dos tumores malignos. Me operaron con éxito, pero apenas pude entrenar y la herida hacía muy difícil ir cómodo en la bicicleta. Aun así decidí presentarme en la salida. Sufrí muchísimo, pero cuando crucé la meta de la última etapa me derrumbé. Lloré de emoción. Había superado todos los obstáculos", rememora.

Ramón, en la primera edición
Ramón, en la primera edición

La dureza de la Titan le golpeó de lleno en la edición de 2017: "Llegué al final de la cuarta etapa completamente agotado. Era el año de mi segundo trombo y había llegado con muy poco entrenamiento. El médico incluso me recomendó no salir al día siguiente. Pero soy bastante cabezota y decidí intentarlo."

El infortunio se cebó con él en forma de continuos pinchazos que hacían imposible continuar la marcha. Llegó un momento en que estaba tan agotado que se tumbó a la sombra y se quedó dormido. "Cuando desperté vi pasar a algunos corredores que, a pesar de haberse perdido y hacer muchos kilómetros de más, seguían luchando. Aquello me hizo reaccionar. Otro corredor, José Enrique Melchor, también estaba a punto de abandonar. Le pedí una cámara y le dije que, si me la dejaba, lo llevaba a meta", recuerda.

Dicho y hecho. Ambos terminaron la etapa después de 11 horas y 40 minutos, salvando el fuera de control por solo 20 minutos. "Aquella etapa fue la más dura de todas las que he vivido en la Titan. Estuve a punto de abandonar… pero también fue una de las que más me enseñó", afirma.

Sus ganas de seguir sumando kilómetros y vivencias en el desierto se mantienen intactas. Una caída a principios de este año ha complicado su preparación para la Skoda Titan Desert Morocco, que arranca el próximo 26 de abril. Un contratiempo que Ramón afronta con la mentalidad Titan y con una única cosa clara: "haré todo lo posible por estar, una vez más, en la línea de salida".

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