La Bimota menos Bimota
NOVEDADES
El conocido y artesanal constructor de Rímini siempre se ha caracterizado por construir motos totalmente nuevas partiendo de un motor. En este caso no ha sido así o, por lo menos, no totalmente.


- Jordi Aymamí
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En 1966 y en la localidad italiana de Rímini, Valerio Bianchi, Giuseppe Morri y Massimo Tamburini fundaron Bimota, con un nombre formado por las primeras iniciales de sus respectivos apellidos. Pero no fue hasta 1973 cuando lanzaron su primera moto.
La idea de Bimota era juntar lo mejor de Italia con lo mejor de Japón: si en el país transalpino lo más destacado eran sus chasis, en el asiático lo eran sus potentes motores tetracilíndricos. De este modo, en la artesanal fábrica italiana tomaron propulsores de Suzuki, Honda y Kawasaki inicialmente y los insertaron en elaborados chasis multitubulares de creación propia. Luego también trabajaron con motores de Yamaha y de Ducati.
En 2019 Kawasaki se hizo con el 49 % de las acciones de la marca de Rímini, y desde entonces de allí solo han salido motos propulsadas por motores de la marca de Akashi, entre ellas, la KB998 que monta el motor de la ZX-10R en un chasis de Bimota y que compite en el Mundial de SBK.
La nueva KB399

La semana pasada fue presentada la nueva KB399, la Bimota más pequeña y que monta el motor de la Kawasaki ZX-4RR de 77 CV a 14.500 rpm (80 CV con Ram Air), pero... ¿sólo el motor?

Tras la sorpresa inicial, en la que vimos una atractiva deportiva con una estética inspirada en la KB998 (y de nuestras sospechas de que podría debutar en la nueva categoría Sportbike del Mundial de SBK), nos fuimos fijando en más detalles.

El más destacable es el chasis: no es uno nuevo, creado artesanalmente por Bimota, sino que es el propio de la ZX-4RR. Lo mismo puede decirse de las suspensiones KYB y Showa (por lo menos en el modelo estándar: hay un ES con amortiguador Öhlins), basculante, o las llantas. Incluso el depósito y el colín son los de la Kawa, así como la instrumentación TFT. Eso sí, el chasis ha sido pintado en rojo, como buena Bimota que es.

Desde la artesanal marca italiana la nueva moto aporta un nuevo carenado de carbono, pletinas de aluminio mecanizado, un amortiguador de dirección, así como semimanillares y estriberas, también de aluminio mecanizado. El escape recibe un silenciador Akrapovic y el freno delantero monta unas pinzas Brembo Stylema.

¿Suficiente para hablar de una verdadera Bimota? Tendremos que ver hacia dónde van los tiros con esta moto, si el precio será más ajustado de lo habitual para que la KB399 sea relativamente asequible y no un producto exclusivo como el resto de creaciones nacidas en la planta de Rímini.
Bonita lo es. Para saber el resto, toca esperar.
