Desde Sölden, con esquí

El blog de Urzaiz

Comienza la temporada en Sölden, la Copa del Mundo en su cita anual obligada y, de paso, nuestra temporada de esquí en las pistas.

Helly Hansen
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Helly HansenUrzaiz
  • Álvaro Urzaiz

Pues así es, queridos amigos, casi sin pensarlo, el esquí ha llegado a mí un poco antes de lo previsto. Y digo bien, porque, por una vez, no lo he buscado. La noticia me trajo hasta aquí y el esquí llegó después. ¿Feliz? Sí, feliz. Te cuento la historia.

Pero no te la cuento mucho, porque, primero, habrá artículos de los cuales ahora mismo no puedo adelantar apenas nada. Pero, además, y perdonadme la falta de sensibilidad, aunque sé que me vais a entender, no me puedo alargar mucho porque me espera la Copa del Mundo, que arranca en 90 minutos. Y, de paso, alguna bajada seguro que podemos hacer.

Un cúmulo de circunstancias han querido que me llegue hasta Sölden exactamente en esta señaladísima fecha y, precisamente, por ser esta fecha. Los astros se alinearon y, cuando el destino se empeña, no puedes luchar contra él.

Hoy solamente vengo a deciros que la noche de mi llegada, tras un viaje pasadísimo por agua, estuvo nevando en las montañas todo lo que llovía en los valles. Y, milagrosamente, la estación aparecía con un buen, bonito y súper agradable, manto de nieve, al menos en sus partes más altas.

Así que, con prisas como siempre, alquiler de esquís, y ¡a esquiar! Pero, como os digo que las circunstancias, los astros, el destino, o, como sea que queramos llamar a las cosas que nos pasan en la vida, me brindó la oportunidad de esquiar con parte del equipo de Noruega y una delegación de Helly Hansen

Lo primero que hice fue disculparme por mi nivel de esquí. Atándome las botas ya le dije a Jonas, un sueco súper simpático que tenían todos pinta de esquiar muy bien. Me miró como haciéndose el sueco. Todavía no habíamos salido del parking y ya sabía que esquiaban mucho. Mucho pero mucho. Y eso que todavía no sabía que entre ellos había un doble campeón del mundo.

Pues sin apenas poder pensarlo y tras una brevísima toma de conciencia de dónde estaba y qué hacía allí, me enfrenté a mi primera bajada. Con las piernas casi tan tensas como los nervios que corrían por mi estómago, empezaba a descender por una pista de nieve algo revuelta, con zonas un poco descarnadas en las que aparecía hielo. No quería ni mirar. 

Si ellos podían yo también. A veces el esquí, o siempre, es un estado mental. Pabajo. Ostras, y bien. Y bien. ¡Y bien! ¡Estaba esquiando! Y sí, frío, pero bien. Cuando ya las piernas ardían por la tensión, la mala posición, la falta de calentamiento y, sobre todo, la falta de costumbre, mis compis pararon. La verdad es que éramos un montón y solo me esperaban a mí. 

Con Sebastian Foss-Solevaag, entre otros títulos importantes es doble campeón del mundo. Y muy simpático.
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Con Sebastian Foss-Solevaag, entre otros títulos importantes es doble campeón del mundo. Y muy simpático.Álvaro Urzaiz

Seguimos y ya la nieve estaba mucho mejor, en verdad solo estaba algo revuelta en el primer muro, lo demás estaba bueno, en algunos tramos muy bien. Y poco a poco, como pasan todos los primeros días de todas las temporadas, te vas encontrando bien, y cómodo. Y te vas soltando, y vas viendo que puedes esquiar con cierta agilidad y te dejas llevar. Y empieza a sentir los esquís bajo tus pies, a colocarte como debes, o casi, a mirar a tu alrededor y darte cuenta de que sí, de que ya estás esquiando. Y poco a poco, en solo una bajada, tu sonrisa del invierno, esa que es diferente, esa que tanto te gusta sentir desde dentro, aparece y te envuelve. Y te sientes feliz.

Entre esa primera y la última bajada hubo unas cuentas y muy, pero que muy buenos momentos. Y sí, conseguí esquiar bastante bien, relajado, y disfruté mucho. Pero, de este día en Sölden, lo que me llevo es saber que el esquí, la sensación que te produce esquiar, es universal. Y que un simple esquiador aficionado como soy yo y un campeón del mundo disfrutan de una bajada de una manera muy parecida. Al menos eso vi en su cara y en la de todo el equipo. En su sonrisa que era, o me pareció, muy parecida a la mía

Quiero agradecer de manera especial a Lasse, de Helly Hansen, y a Jonas, su atención conmigo. En la última bajada, llegando al parking choqué mi puño con Lasse como lo hago con mis amigos al acabar un día de los especiales de esquí. De alguna manera, el esquí nos une, y espero que pronto volvamos a esquiar juntos de nuevo.

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