Cristina Bucsa: un éxito forjado a fuego lento
TENIS


- Iván Ronda
Periodista
Sin prisa pero sin pausa. Cristina Bucsa logró este domingo el primer título de su carrera. Lo hizo en Mérida (México), un torneo de categoría 500 situado estratégicamente en el calendario para preparar Indian Wells, el considerado por muchos como el quinto Grand Slam del tenis.
La cántabra se impuso en la final a la polaca Magdalena Frech por 6-1, 4-6, 6-4 en un duelo en el que volvió a demostrar el gran nivel de tenis que le permitió llegar hasta ahí sin ceder ni un solo set ante rivales de la talla de Jasmine Paolini, número 7 del mundo. Su triunfo es el de la paciencia y el trabajo bien hecho y sin prisas.
Nacida en Chisinau (Moldavia) hace 28 años, Bucsa llegó a España en 2001 con apenas tres años, primero a Las Fraguas y después a Torrelavega, donde comenzó a jugar a tenis a los cinco años.
Su buen hacer con la raqueta la llevó a proclamarse campeona de Cantabria sub-10 con sólo siete años. Era el primer paso de una etapa formativa en la que acabaría proclamándose campeona de España en todas las categorías.
Todo de la mano de su padre, el exbiatleta Ion Bucsa, olímpico en Nagano 1998 y Salt Lake City 2002, que ha guiado sus pasos a lo largo de su carrera y de quien sólo se separó entre 2014 y 2016 cuando, tras obtener la nacionalidad española, fue seleccionada para formarse en el CAR de Sant Cugat. “Hoy es el cumpleaños de mi padre, el triunfo es un buen regalo para él” dijo Cristina tras derrotar a Jasmine Paolini en semifinales en un emotivo reconocimiento a una figura clave para ella.
Inicios complicados
Poco a poco fue progresando hasta dar el salto al profesionalismo en 2021. Los inicios en el tenis de élite no fueron fáciles para ella y los resultados tardaron en llegar. No fue hasta enero de 2023 cuando comenzó a darse a conocer para el gran público. Fue en el Open de Australia, torneo en el que tras superar de forma brillante la fase previa, logró una sonada victoria ante Bianca Andreescu, campeona del US Open 2019, en segunda ronda.
Era su primer triunfo de nivel en un gran escenario y que, además, le permitió romper la barrera del top 100 por primera vez y comenzar a codearse con las estrellas del circuito, aunque eso nunca le ha llevado a dejarse deslumbrar por la fama. “La forma que tengo de ver el tenis es muy diferente al de resto de jugadoras. Sólo tengo Facebook para ver con quién caliento. No tengo que enseñar mi vida a otras personas” explicó en aquel Open de Australia Bucsa, torneo que afrontó con lo puesto. “No se necesita mucha ropa. Con siete camisetas y siete pantalones o faldas es suficiente” dijo entonces esta apasionada de la filosofía y la anatomía que vivió su gran año en 2024.
Ahí fue cuando sus resultados comenzaron a ser relevantes, aunque fuera en la modalidad de dobles. Todo comenzó en el Mutua Madrid Open de ese año, cuando la lesión de Marie Bouzkova le brindó una oportunidad histórica. La checa era la pareja habitual de Sara Sorribes, que tuvo que buscar de urgencia a una nueva acompañante. La elegida fue ella y el resultado no pudo ser mejor. Se llevaron el título tras una semana mágica en la que mostraron una compenetración y una sintonía fuera de lo normal.
Gloria olímpica
Tal fue su conexión que decidieron darle continuidad pensando en los Juegos Olímpicos de París que debían disputarse sólo dos meses después. Y nuevamente volvieron a deslumbrar, llevándose una medalla de bronce que le hizo compartir foco mediático con Carlos Alcaraz, plata en el torneo individual masculino, y entrar en la historia del tenis español, una historia que poco a poco se va abriendo paso y que espera tener continuidad en los próximos meses.
De momento, el próximo reto es Indian Wells, donde intentará dar continuidad a su gran estado de forma y acercarse un poco más al cada vez más asequible objetivo de alcanzar el top-20 esta temporada.