

- Ángel Rigueira
Redactor Jefe | Polideportivo
Remontó un 0-4, eludió la eliminación rompiendo el saque de la rival. Paula Badosa se agarró como un clavo ardiendo a su partido en el torneo WTA de Linz, el primero de su calendario sobre tierra batida (tras la verde de Charleston), aunque con la particularidad de que se disputa bajo techo.
Entró con urgencias, buscando mejorar un ranking que le permitiera pasar holgadamente el corte de la lista de Roland Garros, que se basará en el ranking del lunes 13 de abril. No logró extraer rendimiento a la invitación que le otorgó la organización.
Badosa, 28 años, partía desde la posición 102 en el ranking mundial, pero bajará algunos puestos. Queda comprometida su presencia en su torneo favorito, el Grand Slam parisino. A contar bajas, incidencias o pugnar por una 'wild card' de la Federación Francesa de Tenis (FFT), de la directora del evento, su excolega Amélie Mauresmo.
Badosa fue campeona júnior de Roland Garros, como asimismo su verdugo en Linz, la austríaca de 18 años Lili Tagger, campeona del sub-18 de la capital francesa en 2025. Bregándose en profesionales desde los 14, se acerca a la barrera del top-100.
Badosa perdió por 6-4 y 7-6 (5) en 2h.07'. Enseguida perdió una ventaja de 3-1 en el set inicial, remó a contracorriente en el segundo. Alargó el KO, no logró evitarlo. Son muchos factores que manejar después de los problemas físicos, de otro parón que la dejó fuera del top-10.
Es un volver a empezar, como en 2024, cuando sí consiguió levantar el vuelo después de la enésima lesión. Le está costando, son 19 partidos disputados este curso, su balance ya es negativo: 9-10. Continúa la gira de tierra, un campo para la recuperación.
El problema reside en entrar en cuadros y cruzar los dedos en los sorteos de los mismos. Aunque su prioridad es que el cuerpo no la vuelva a traicionar, poder competir con regularidad y echando mano de su indudable clase.

