Se lía gorda en el Open de Australia: "¿Somos tenistas o animales en un zoo?"
TENIS


- Ángel Rigueira
Redactor Jefe | Polideportivo
Hay lío gordo en el Open de Australia. De los que acabarán teniendo consecuencias en el seguimiento de un torneo de Grand Slam, de los eventos en general del circuito profesional de tenis.
"Quizás haya que mantener algunas conversaciones, parece que en este torneo el único lugar privado de verdad es el vestuario", se quejó la estadounidense Coco Gauff, que buscó un lugar reservado para descargar la furia de la derrota maltratando la raqueta hasta destrozarla. Se alejó de las miradas, no reparó que una cámara en la zona de paso de los tenistas en el Rod Laver Arena grababa la imagen. Los canales de televisión con señal oficial lo emitieron, se hizo viral. Millones de personas vieron lo que la americana quería fuese un momento íntimo.
Ni veinticuatro horas después surgió otra voz discordante con ese tipo de cobertura del torneo. A la polaca Iga Swiatek no le gustó nada que saliera a la luz un episodio en el que un guardia de seguridad no le dejó pasar por haberse dejado la acreditación. Tuvo que esperar a que alguien de su equipo se la facilitara.
"Nuestro trabajo es ser vistos en la pista, no convertirnos en 'memes' por olvidar una acreditación o por situaciones triviales", significó la número dos mundial, que no había tenido su mejor día al caer eliminada en cuartos de final ante la kazaja Elena Rybakina.
"La pregunta es ¿somos tenistas o animales en un zoológico, observados incluso en los momentos más privados?", estalló Swiatek. Curiosamente, en una etapa en que precisamente cada vez se acentúa más la tendencia a proteger a los tenistas, crearles un búnker a su alrededor.
"Sería positivo tener lugares donde puedas concentrarte en tu trabajo sin que todo el mundo esté mirando", significó Swiatek. Existen ya esas áreas respecto a los medios y el público en general. Otra cuestión es que cada vez es mayor el entorno que viaja con cada jugador, aumentando la población de esas zonas para jugadores.
"Somos deportistas y necesitamos nuestro espacio", insistió Iga Swiatek. El vestuario es su lugar más íntimos y algunos Grand Slams han aumentado el espacio para los deportistas. Los medios de comunicación pagan cada vez más por los derechos de televisión, todo el mundo tiene un móvil a mano. Conflicto de intereses. Si los tenistas es ponen fuertes, suelen ganar. Ahora están apretando, sobre todo, con el porcentaje de ganancias que les llega de los Grand Slams.
La estadounidense Amanda Anisimova incidió en la privacidad. "Sé que nos graban cuando vamos por el pasillo, así que me pongo la capucha y bajo la cabeza. Cuando salgo de la pista voy rápido al vestuario, donde no me pueden ver". El debate está abierto.