La inesperada eliminación del Barça de la Copa del Rey a las primeras de cambio podría suponer un golpe no solo al presente del equipo azulgrana sino también a su futuro. La derrota en cuartos de final ante el Unicaja (87-89) ha tenido dos efectos inmediatos: por un lado, ha rebajado el ya de por sí limitado crédito del técnico Sarunas Jasikevicius y, por otro, ha dado alas a la facción más dura del club en sus presiones para conseguir la aplicación de recortes importantes en la sección de baloncesto que ayuden, al menos en parte, a mejorar la delicada situación económica de la entidad.
Las dudas sobre la continuidad de Saras ya existían en el seno del club mucho antes de la Copa. El técnico lituano acaba contrato el próximo mes de junio y, cuando faltan solo unos meses para su vencimiento, aún no ha recibido una oferta de renovación. “¿Mi futuro? No puedo hablar mucho, voy a intentar hacer mi trabajo de la mejor manera posible. No depende todo de mí, hay que centrarse en el baloncesto. ¿Si nos hemos sentado a negociar? No hemos hablado. No me preocupa esta situación, solo pienso en el equipo y en hacer buena temporada”, señaló hace solo unos días a los micrófonos de la Cadena SER.
Los primeros contactos para tratar de la renovación de Saras se pararon a finales de la pasada temporada. Pesaron las decepciones en la Final Four de la Euroliga y la final de la Liga Endesa, con el Real Madrid como verdugo en ambas ocasiones, pero sobre todo las tiranteces entre el entrenador lituano y buena parte de su plantilla.
El manager general Juan Carlos Navarro y su mano derecha, Mario Fernández, se reunieron entonces con Jasikevicius para transmitirle la conveniencia de mejorar el tono de su relación con los jugadores pero el propósito de enmienda del lituano duró muy poco. Esta temporada las cosas no han hecho sino empeorar, con los jugadores cada vez más cansados de que su entrenador les eche la culpa, un día sí y otro también, cuando se produce un mal resultado del equipo.
Xavi Pascual, en la agenda
Desprenderse de un icono del barcelonismo como Sarunas Jasikevicius no es nada fácil y habrá que ver quién es el valiente en el club en asumir una decisión potencialmente tan impopular. Para mitigar ese golpe el Barça tiene en la recámara a otro ídolo del basket azulgrana, Xavi Pascual, que guarda una excelente relación con Navarro y este verano tiene una salida asequible de su contrato con el Zenit San Petersburgo.
Falta ver si Pascual, al que no le faltarán ofertas, aceptaría la presión de tener que sustituir a Saras. Y, sobre todo, falta ver qué hace el Barça de aquí a junio, pues ganar la Euroliga y/o la Liga Endesa puede cambiarlo todo.


