El Barça sufrió ayer una inesperada derrota en pista del ALBA Berlín (74-70), hasta entonces, colista de la Euroliga y un equipo que solo había podido ganar 2 partidos en 14 jornadas.
Este traspiés no fue un hecho aislado, sino que suponía la segunda derrota consecutiva, la tercera en cuatro partidos, en la máxima competición continental.
Los azulgrana anotaron sólo 16 puntos en el tercer cuarto y en los primeros cinco minutos del último.
Y si tenemos en cuenta todos los encuentros, incluida la Liga Endesa, los de Roger Grimau han perdido cuatro de sus últimos cinco partidos, y cinco de los últimos siete.
Vistos estos pobres números, y llegados ya a finales de año, parece un buen momento para intentar analizar cuáles puedes ser las posibles causas de la ionconsistencia y el mal momento que atraviesa el conjunto azulgrana y por qué el nuevo proyecto liderado por el técnico catalán, tras un inicio de lo más esperanzador, no acaba de arrancar y entrar, de una forma definitiva, en una dinámica positiva.
A continuación, analizaremos algunas de las posibles claves de la actual situación del conjunto azulgrana:

Entrenador nuevo, necesita tiempo
La alargada sombra de Saras
Uno de los grandes cambios, si no el que más, que ha experimentado el Barça de baloncesto ha sido el cambio de entrenador. Tras ganar la pasada Liga Endesa, se fue (por motivos aún no del todo claros) un entrenador carismático e ídolo del Palau, como Saras Jasikevicius, y en su lugar llegó un técnico inexperto, aunque conocedor de la 'casa', como Roger Grimau. Una apuesta arriesgada de la dirección deportiva, liderada por Juan Carlos Navarro. Dos estilos de juego muy diferentes y dos personalidades totalmente opuestas. De los gritos y la defensa como signo identidad del lituano, a la calma y la libertad en ataque que otorga el técnico catalán. Como todos los proyectos, el de Grimau necesita tiempo, pero tras un inicio de lo más esperanzador, parece que ahora se le empiezan a ver las costuras a un técnico poco curtido, y menos en un banquillo tan exigente como el del Barça.

El complicado encaje de los fichajes
Aún no son protagonistas
Para paliar la marcha de piezas tan importantes como Mirotic, Higgins, Kuric o Sanli, el Barça hizo el pasado verano un importante esfuerzo para conseguir los fichajes de jugadores de la talla de Willy Hernangómez, Jabari Parker, Joel Parra y Darío Brizuela. Y cuando ya llevamos más de tres meses de competición oficial, ninguno de ellos se ha acabado de asentar como un elemento diferencial en los esquemas de Roger Grimau. El técnico azulgrana está teniendo más problemas de los previstos para conseguir encajar estas piezas nuevas y que le den el equilibrio necesario, sobretodo en defensa, para poder tenerlos en pista en los momentos decisivos de los partidos. A pesar de que, estadísticamente, sí que han tenido algunos buenos partidos, sí que es cierto que todos ellos están en la zona baja en la clasificación de 'más/menos' (diferencia entre los puntos anotados y los encajados por el equipo con ellos en pista) dentro de la plantilla culé. De momento, el equipo funciona mejor sin ellos, y eso penaliza, y mucho, a las rotaciones que puede plantearse Grimau.

La 'vieja guardia', desgastada
Acumulan demasiados minutos
Muy relacionada con la anterior clave. El complicado encaje de los nuevos está haciendo que Grimau opte, muchos más minutos de los que serían aconsejable, por un quinteto más experimentado y cohesionado, con jugadores que ya formaban parte de la plantilla la temporada pasada. Ellos le dan 'rendimiento inmediato'. Pero se da la circunstancia de que el núcleo duro del equipo también es el más veterano, con varios jugadores superando ya la treintena: Laprovittola (33), Vesely (33), Satoransky (32), Kalinic (32) o Abrines (30) son de los que más minutos acumulan en lo que llevamos de temporada y el cansancio se empieza a acumular en sus piernas. Y en su cabeza. Algo que se nota en la toma de decisiones en los minutos decisivos de los partidos: muchas de las derrotas del Barça han llegado por 5 o menos puntos de diferencia. Y solo estamos en el mes de diciembre.

Calendario muy cargado
Muchos viajes y pocos entrenamientos
El apretado calendario ha ha afrontado, y afrontará, el Barça no es un aliado del conjunto azulgrana para paliar sus carencias y mejorar su situación actual. Con partidos cada dos o tres días, los kilómetros se van acumulando en los cuerpos de los jugadores, sobretodo en los que más minutos llevan disputados, que empiezan a mostras signos preocupantes de cansancio. Los de Roger Grimau deberán disputar 12 partidos en este mes de diciembre 'de locos', y de aquí a que acabe el año aún tienen por delante tres partidos más, todos ellos, lejos del Palau. Un efecto colateral de estos constantes desplazamientos es que quedan pocos días 'libres' para que Grimau pueda entrenar tranquilamente y mirar de que sus jugadores puedan asimilar algo mejor sus ideas y llevarlas a la práctica durante los encuentros.

La defensa, un aspecto a mejorar
Sin intensidad atrás, todo es más difícil
Centrándonos algo más en el juego en sí, en lo que se ve en la cancha, si algo llama poderosamente la atención de este Barça es su excesiva debilidad defensiva y una preocupante falta de intensidad en conceptos tan básicos como es la lucha por el rebote o toma de decisiones en ataque. Por momentos, parece que los rivales 'desean' más la victoria que los azulgrana. Estadísticas en mano, los catalanes son el tercer equipo que menos balones recupera en la Liga Endesa y el segundo que menos faltas hace de toda la competición, algo que muy probablemente, saque de sus casillas a Grimau en más de una ocasión.

Flojos lejos del Palau Blaugrana
Un rival muy vulnerable como visitante
Hará cosa de una semana, se le cuestionó a Roger Grimau al respecto, y el técnico azulgrana no consideró que su equipo tuviera un 'problema' lejos del Palau Blaugrana. Pero, números en mano, parece que algo sí que flojean como visitante: anotan menos, encajan más y cuatro de sus 5 derrotas en Euroliga, han sido fuera de casa, una cifra idéntica a la que presentan en la Liga Endesa. En total, 8 de sus 10 derrotas de esta temporada han sido como visitantes, alguna tan dolorosa como la encajada en Berlín ante el ALBA, hasta entonces colista de la Euroliga.

Le falta un 'crack'
Sin Mirotic, no hay un líder claro
Seguramente, el objetivo 'ideal' de cualquier entrenador es que sus jugadores rindan en pista como un equipo coral y en el que todos aporten su granito de arena. Pero la realidad es que, sobretodo los equipos campeones (o que aspiran a serlo), necesitan un líder. Un crack que tome las riendas del equipo en los instantes decisivos, al que darle el balón en los momentos 'calientes' y se juegue, y a poder ser anote, el tiro de la victoria. En temporadas anteriores, este rol lo asumieron a las órdenes de Jasikevicius, jugadores como Corey Higgins y, sobretodo, Nikola Mirotic. Pero en su ausencia, la actual plantilla no presenta un jugador que responda claramente a este perfil. Willy Hernangómez o, sobretodo, Jabari Parker, podrían asumir este rol, pero aún no tienen la ascendencia necesaria dentro de la plantilla como para asumir esa responsabilidad. Hasta ahora, ha sido Nico Laprovittola el que ha tirado del carro en los momentos más complicados, pero quizás los de Roger Grimau están echando en falta un perfil más específico en ese sentido. Durante el verano sonaron algunos nombres (sobretodo el del jugador del Partizan, Kevin Punter) para asumir ese rol, pero, a día de hoy, al Barça sigue faltándole un líder que le guie en los momentos decisivos de los partidos.
