Si una característica han tenido muchos de los partidos disputados en esta Copa ACB de Granada han sido los parciales alternos y las remontadas. En muchos partidos ha habido diferencias significativas a favor de uno y otro equipo, con recuperaciones que parecían inimaginables, en algunos casos concretadas con victoria y en otros no.
Ocurrió ya en el inicio, con ese Joventut-Lenovo en el que los verdinegros llegaron a recuperar desventajas de 15 para ponerse por delante al final y acabar cediendo en la recta final. También pasó en el Valencia-UCAM del día siguiente, con diferencias de 18 recortadas por los 'taronja' sin que se concretara en victoria. Y pasó también en la final, con el Barça recuperándose de déficits de hasta 16 en favor del Madrid.
Lo curioso de casi todos los casos es que el parcial favorable se produce atacando en la misma canasta, la situada a la derecha de la pista desde los banquillos. En ese aro se anotaron en los siete partidos de la Copa un total de 609 puntos por 477 en la otra. Por partido eso son más de 18 puntos de promedio.
De los 28 cuartos disputados en las tres rondas, en 21 el triunfo correspondió al equipo que atacó en ese aro y en 7 ganó el que lo hizo en el otro.
Con aros homologados y físicamente en idéntico estado, como ocurre en las todas canchas de ACB, sólo cabe pensar en dinámicas psicológicas para encontrar alguna explicación a esa diferencia.


