Los aficionados al ciclismo están de enhorabuena estos últimos años con el excelente ramillete de corredores que hay en el pelotón. Cada generación de aficionados tiene sus propios ídolos y la actual tiene mucho donde elegir, con nombres como los de los belgas Wout Van Aert y Remco Evenepoel, el neerlandés Mathieu Van der Poel o el esloveno Tadej Pogacar y el danés Jonas Vingegaard, por citar a cinco de las estrellas más relucientes del asfalto, entre los que deberíamos incluir por méritos propios al cuatro veces ganador de La Vuelta, el también esloveno Primoz Roglic. Pero de todos ellos el más galáctico es, sin lugar a dudas, Pogacar, quien comenzó a destapar el tarro de sus esencias en La Vuelta de 2019 al acabar tercero y ganar tres etapas, antes de empezar a extender sus tentáculos al año siguiente en el Tour de Francia, la madre de las carreras, la más importante, la que nadie quiere perderse y todos desean ganar, por algo existe el dicho de que el Tour es el Tour.
Tras sentarse por primera vez en el trono de la Grande Boucle parecía que ‘Pogi’ no iba a encontrar rival en el Tour. Ganó con una gran autoridad su segundo Tour sobre un no tan conocido Jonas Vingegaard que ya entonces empezó a marcar de cercar a Tadej para acabar 2º y lanzar un aviso que consolidó en 2022 y 2023 con sus victorias. Ambos se repartían dos triunfos y el Tour de este año se presentaba como la gran batalla entre ambos, la del desempate, hasta que llegó el fatídico 4 de abril en la Itzulia. En la cuarta etapa se produjo una escalofriante caída que afectó a varios ciclistas, entre ellos a Roglic, Evenepoel o Vingegaard. El danés estuvo 12 días ingresado en el Hospital Txagorritxu de Vitoria por un neumotórax, fractura en la clavícula derecha y varias costillas rotas.
El resultado global de ambos esta temporada ha sido dispar, en una campaña marcada por la grave y múltiple caída de la Itzulia
De forma milagrosa, Vingegaard llegó al Tour y pudo ser más competitivo de lo esperado para acabar 2º por detrás de Pogacar, permitiéndose el lujo de ganar una etapa en Le Lioran por delante de Tadej. Vingegaard cerró su temporada en Polonia, al igual que Pogacar en Il Lombardía, con victoria, pero ambos acabaron el ejercicio con números muy distintos. Pogacar con 25 victorias en 57 días de competición y Vingegaard con 9 en 44 días de trabajo. Unos números que deben estar mucho más parejos en 2025.
El calendario de ambos en 2025
De Pogacar se sabe todo su calendario, que empezará el 17 de febrero en el UAE Tour, que priorizará el Tour y el Mundial y la duda está en saber si estará en el Giro de Italia, como este año, o en La Vuelta. De Vingegaard se sabe menos, que estará en la París-Niza el 9 de marzo y que priorizará el Tour, como en él es habitual, aunque ha dejado abierta la puerta a estar en la salida de Albania del Giro, siguiendo la fórmula mágica de ‘Pogi’ de este año.
Vingegaard admira y rivaliza con Pogacar por un igual, y tanto él como su equipo han estudiado los defectos, si es que los tiene, de Pogacar, tal como recogen estas palabras del danés al diario ‘Ekstra Blade’ de Dinamarca. “Veo a Pogacar ganar y me fascina como ciclista. Es un corredor fantástico, pero en el día a día debo centrarme en mí mismo. Tengo que intentar llegar lo mejor posible a las carreras, y espero que eso valga para ganarle. Creo que este año puedo ganar el Tour. Este año no fue bueno para mí, y creo que para él sí, por eso se alejó tanto de mí”.
Ahora, sólo falta cruzar los dedos para que las lesiones y las caídas respeten a ambos y al resto de ciclistas para disfrutar del mejor espectáculo del ciclismo.






