Luis Enrique es una persona valiente. Lo ha sido toda la vida y lo ha demostrado aventurándose en un Paris Saint Germain más plagado de incógnitas que nunca y que parece haber perdido el rumbo tras acumular fracasos europeos temporada tras temporada, con el culmen de que la plantilla podría quedar tocada y hundida dependiendo de que movimientos se den.
A pesar de que el técnico español acaba de aterrizar en el Parque de los Príncipes, su llegada casi es anécdota ya que el nombre que copa todas las portadas de los diarios e informativos es Kylian Mbappé. Más fuera que dentro, claro está, y con el Real Madrid esperando una oportunidad para ficharlo a un precio razonable. El astro francés no piensa renovar y desde el club ya se lo han dejado claro, o firma un nuevo contrato o se marcha este verano, ya que no lo van a dejar salir gratis.
Su adiós representará la última tormenta de la caja de los truenos y dejará la plantilla con mucho trabajo por hacer si se quiere competir contra los grandes. Especialmente arriba, ya que su marcha se sumaría a la ya conocida de Leo Messi, que terminó contrato y se fue al Inter Miami, por lo que la zona de ataque del PSG quedará totalmente resentida, más con un Neymar que ha pasado de estar con pie y medio fuera a tener que ser de nuevo el buque insignia del club, cuando hace escasos meses la afición pedía su cabeza.
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Allí está el dolor de cabeza de Luis Enrique, en su delantera. Porque si se marcha Mbappé, más allá del brasileño solo queda como jugador habitual este curso Ekitike, que no ha demostrado estar a la altura para ser titular indiscutible, y el fichaje ya confirmado de Marco Asensio, mientras que las otras opciones serían Mauro Icardi y Julian Draxler, que vuelven de cesión.
Seguramente estas semanas el club está trazando las posibilidades que tiene para reforzar el equipo si sale, o no, Kylian Mbappé.
Jugadores necesita y una de las posibilidades que ha sonado es la de Harry Kane, deseoso de salir del Tottenham y con ofertas del Bayern de Múnich, aunque no se podría descartar tampoco un movimiento por Ousmane Dembélé, con una cláusula de 50 millones de euros entre junio y julio.
Empaque en el resto de líneas
No tendría que estar Luis Enrique muy preocupado más allá de la delantera. Portería, defensa y centro del campo parece estar bien estructurados y en todo caso no hay visos de que se vaya a marchar ninguna de las figuras, ya que el PSG tampoco lo va a permitir.
Bajo palos parece que Gianluigi Donnarumma va a ser el indiscutible y se tendrá que ver qué sucede con Keylor Navas, que regresa de cesión e igual se ha de quedar como segundo portero ya que no hay plazo de regreso para Sergio Rico, si es que puede volver a jugar después de su grave lesión que lo tuvo incluso en coma.
En defensa Luis Enrique está incluso de enhorabuena. La salida de Sergio Ramos ha sido cubierta por Milan Skriniar, un secreto a voces que ayer se convirtió en realidad, con el que hará de pareja de centrales con Marquinhos, mientras que los laterales parece claro que los van a ocupar Nuno Mendes y Achraf Hakimi. Todos estos cuatro titulares tienen, además, reservas de categoría como son Juan Bernat o Kimpembe.
Donde más a gusto se va a encontrar Lucho, sin duda, es con el centro del campo. Hay jugadores de su gusto y de perfiles muy diferentes, pero todos de primer nivel. Intocable presume ser Verratti, que seguramente actúe de centrocampista en solitario, mientras que en los interiores hay más dudas, puesto que Vitinha, Fabián, Carlos Soler e incluso el joven Zaïre-Emery tienen calidad.
Habrá que ver que movimientos hace el PSG y con que puede contar Luis Enrique. Ahora mismo, una incógnita.


