España se cita este martes con la historia. Ante Suecia (10:00, horario español), la selección femenina se juega una plaza en la final del Mundial de Australia y Nueva Zelanda. Lo nunca visto. Y hasta hace poco, lo inimaginable.
Pero el fútbol femenino español ha crecido en los últimos años a pasos agigantados y ha hecho posible lo que parecía, no hace tanto, una utopía: codearse entre las mejores del mundo y luchar por ser la número 1 del mundo. Las campeonas.
Antes, las de Jorge Vilda deberán superar a Suecia, a la que nunca antes ha ganado, pese a que con el de hoy serán ya doce los enfrentamientos que han protagonizado unas y otras. Para el recuerdo más reciente, el empate cosechado entre ambas en el último envite, un amistoso jugado el pasado mes de octubre sin algunas de las estrellas que, hoy, alumbran a esta selección que ya ha hecho historia en las antípodas: Ona Batlle, Aitana Bonmatí, Alexia Putellas, Jennifer Hermoso ni Irene Paredes estuvieron en aquel partido. Y sí estarán hoy sobre el campo.
También deber romper el equipo de Jorge Vilda ese estigma que subraya su debilidad cuando se mide en competición oficial a selecciones que la superan en el ranking FIFA. Su hoja de servicios contempla victorias ante onces de la potencia de Estados Unidos, Inglaterra, Canadá, Japón, pero en partidos amistosos. El partido de cuartos ante Países Bajos, una potencia, alimenta el optimismo español en este sentido.
Suecia, subcampeona del mundo en Estados Unidos 2003, es hoy por hoy la número 3 de este ranking. Un puesto que las refuerza en su lucha por alcanzar la final: de momento, además del citado subcampeonato, las adornan otros tres bronces para un total de cuatro podiums en nueve presencias en un Mundial.
España, sin tanto peso en la historia del fútbol femenino, al menos a nivel de resultados, se aferra a esa generación de oro que, bajo el liderazgo de Alexia Putellas y de Aitana Bonmatí, ha llevado el fútbol femenino a la calle, donde niños y niñas buscan su autógrafo y las han convertido en sus ídolos. Meterse hoy en una final del Mundial rubricaría esa ‘explosión’ (bendita explosión) que quedaría pendiente de un último estallido, ya fuera ante Australia o ante Inglaterra, las otras dos semifinalistas. Pero esa ya será otra historia.
Hoy toca soñar, ilusionarse y cruzar los dedos. Encomendarse a Aitana y a Laia, que tras estar los dos últimos días algo apartadas del trabajo del resto de jugadoras estuvieron a tope en la última sesión. Hoy, todas ellas tienen una cita con la historia. Están a 90 minutos de la final de un Mundial. Aunque a muchos les parezca increíble.
Alineaciones probables


