Ángel María Villar habló ayer largo y tendido en el programa 'El Larguero' (Ser), sobre muchos temas de actualidad. El ex presidente de la RFEF durante casi 30 años dejó claro que Luis Rubiales se equivocó en todo lo que hizo en la final del Mundial pero se muestra dispuesto a "ayudarle". Cree que por el error de uno "no cambiaría el sistema ni la estructura de la RFEF".
"Vi todos los partidos del Mundial, incluida la final y vi lo que ocurrió. Hay que felicitar a las campeonas y a todas las personas que estuvieron detrás de ellas, también a la RFEF", dijo para empezar, recordando que "el trabajo con las futbolistas viene de lejos". "No son situaciones agradables, faltó autocontrol por parte de Rubiales. A mí me pasó en la final del Mundial de Johannesburgo pero yo me fui al cuarto de baño a pegar unos gritos. Hay que saber estar y el presidente perdió el control". "¿Si era para dimitir? Fue una actitud no correcta al tocarse las partes. Me afectó muchísimo. Y después lo del beso a Jenni... No me gustó. Entiendo que puedes perder el control, pero no quiero justificar nada. Lo que vino después fue otro error y los asesores también se equivocaron. Vamos a dejar que el juez actúe".
Villar afirma que no ha hablado con Rubiales: "No he hablado con él, pero estaría dispuesto a ayudarle porque sé cómo se sufre y lo que te pasa en el alma. Sé lo que es perder amigos. A mí me abandonaron montones de personas. Lo peor que le ha podido pasar es la denuncia de los presidentes de las federaciones autonómicas, que en dos días cambian de criterio, y sobre todo, cuando hay un comunicado por parte de los jugadores. A él eso es lo que le pudo hacer más daño. Nunca había visto que los telediarios abrieran con esa noticia. Se proyectó en todos los medios de comunicación del mundo".
"¿Si Rubiales era mi delfín para sucederme? No, no es cierto. Me preguntó y le dije que iba a ser mi último mandato. Entonces me preguntó cómo le veía como candidato y le dije que tenía condiciones".
"¿Si sería bueno que fuera presidente alguien de dentro de la RFEF o mejor de fuera? Un presidente tiene que querer al fútbol, amarlo, pero también conocerlo y sacrificarse porque supone mucho sacrificio a todos los niveles. Ser humilde, conciliador y aguantar la crítica. Saber inglés. Debe ser un hombre preparado tanto si es de dentro del fútbol como de fuera. El actual sistema es bueno, porque ha durado casi 30 años. Con esta estructura, el deporte español ha ganado muchas cosas. Pero no me cambie el sistema porque haya fallado una persona... ".
Por último, defendió a la RFEF: "No somos los únicos que hemos tenido problemas con las jugadoras. Estados Unidos, Dinamarca, Suecia... No somos unos bichos raros. La RFEF no tienen ningún problema. Cuando piden equiparar, ese es el ideal. ¡Ya me gustaría! Pero a veces no se puede llegar a eso y hay que cortar por aquí y por allá".


