Este viernes en Guayaquil arranca la era de Carlo Ancelotti en la Selección de Brasil, una etapa marcada por la incertidumbre y la esperanza y que en sus primeros pasos suscita más interrogantes que certezas por el extraño binomio que forman la selección más exitosa de todos los tiempos y el entrenador de clubes más laureado de Europa, con cinco Champions y las cinco grandes Ligas continentales (la española, dos veces) ondeando en su palmarés.
La Canarinha sueña con levantar su sexto Mundial en 2026 pero primero tiene que atender con máxima urgencia la crisis de identidad, de juego y de resultados que le acompaña desde hace lustros y que se ha llevado por delante a nueve seleccionadores desde que Luiz Felipe Scolari llevó a la gloria a su país por última vez en 2002. Desde entonces, solo dos Copas Américas (2007 y 2019) y tres Confederaciones han entrado en las vitrinas de la Granja Comari.
La Copa del Mundo levantada por Cafú en Yokohama coronó a la última gran generación que ha dado el inagotable vivero del fútbol brasileño. Los Rivaldo, Ronaldinho, Ronaldo, Roberto Carlos, Cafú y compañía no han encontrado herederos de su altura por más que hayan emergido desde entonces cracks mundiales de la talla de Kaká, Neymar, Thiago Silva, Adriano, Raphinha, Vinicius, Dani Alves, Casemiro o Marcelo.
La decisión de Brasil que ponerse en manos de Ancelotti guarda ciertos paralelismos con la llegada del entrenador italiano al Santiago Bernabéu en 2013 como sucesor de Mourinho. El Real Madrid llevaba 12 años buscando desesperadamente la Décima Copa de Europa, un objetivo que se convirtió en una obsesión enfermiza y que tuvo al club traumatizado durante más de una década.
Ancelotti, en su primer entrenamiento con Brasil
Tras las tres semifinales seguidas en el convulso trienio del polémico entrenador portugués, Florentino llamó a Ancelotti para apaciguar las aguas y desbloquear mentalmente a un equipo incapaz de superar sus miedos en la máxima competición continental a pesar de contar con una de las mejores plantillas de la historia de la entidad tras la mayor inversión hecha por su presidente: A los Ramos, Pepe, Benzema, Di María, Cristiano, Kaká, Xabi Alonso les fue esquiva la Champions con el Madrid (otros como Kaká, Higuaín o Özil se marcharon sin levantarla) hasta que Ancelotti llegó a Valdebebas y con su calma, experiencia y sabiduría desbloqueó mentalmente a los jugadores.
Un efecto similar busca Brasil con el nombramiento de Ancelotti, el primer seleccionador extranjero de la historia del país. La CBF lleva años apostando por la llegada del italiano hasta el punto que dio carrete a técnicos interinos como Ramón Menezes o Fernando Diniz tras los seis años de Tite al frente de la Canarinha, cuyo proyecto murió definitivamente en los cuartos de final de Qatar ante la Croacia de Modric.
Además, Brasil arrastra todavía el trauma vivido en 2014, cuando se celebró el Mundial en su país. En las semifinales ante Alemania, a las puertas de la gran final del Maracaná, la Seleçao sufrió la mayor humillación de su historia. Aquel 1-7 dejó a los jugadores y a toda la nación en estado de shock, una derrota solo comparable en lo doloroso al Maracanazo contra Uruguay en el Mundial de 1950.
A lo largo de su extensa carrera, Ancelotti siempre fue reacio a entrenar selecciones a pesar de que nunca le faltaron propuestas. El italiano alegaba que le gustaba la adrenalina, el trabajo y el contacto con sus jugadores en el día a día, algo que evidentemente no sucede en el fútbol internacional de selecciones. Con su trayectoria llegando a su fin y tras cerrar su etapa en el Madrid con dos Copas de Europa y dos Ligas, Ancelotti buscará devolver a Brasil a la ansiada gloria.
La manera de intentarlo será el último gran reto del gigante de Reggiolo. El equipo no tiene identidad tras tantos bandazos en los banquillos y lejos quedan los años donde se hizo célebre el slogan 'Joga Bonito', pero la falta de un estilo definido nunca ha sido problema para Ancelotti si no todo lo contrario, pues quiere que sus equipos sean versátiles, completos y se adapten a todos los escenarios que puedan darse en un partido. Falta ver si tiene herramientas para ello, pero en sus declaraciones Ancelotti se ha mostrado convencido que su selección tiene mimbres para aspirar al Mundial.
Brasil cuenta con defensas de alto nivel y su línea más poderosa sigue siendo la delantera con Vinicius, Rodrygo y Raphinha como grandes estiletes. El gran interrogante es Neymar. Recuperar el mejor nivel del ex del Barça será otro desafío mayúsculo para Ancelotti, pues es con diferencia el jugador con más calidad del país. Neymar es el gran creador de juego en tres cuartos de campo de una Brasil con graves carencias en la sala de máquinas, pues no hay un organizador de garantías.


