¡Que firme ya!

ATHLETIC / CON EL DEBIDO RESPETO

El aburrido parón por selecciones y la falta de información a nivel de clubes genera otro tipo de debates. En este caso, a los athleticzales nos toca especular respecto a la renovación del menor de los Williams. Mucha inquietud

Nico Williams acaba contrato el 30 de junio de 2024 y aún no ha renovado

Nico Williams acaba contrato el 30 de junio de 2024 y aún no ha renovado

Juan Echeverria

Ese incómodo fútbol de selecciones que tanto interrumpe el calendario en cuanto la Liga alcanza velocidad de crucero, vuelve, como cada mes en este inicio de campeonato. Parones que transcurren debatiendo acerca de cuestiones que reciben mayor espacio del habitual, cuando la inmediatez del partido del fin de semana lo acapara todo.

Entre los males causados a los clubes, aparte de exponer a sus empleados a riesgo de lesiones en giras recaudatorias para las federaciones del mundo, el de encarecer y dar foco a éstos internacionalmente. De ello no escapa el Athletic. Menos que nadie.

Estando asumido que agentes y ojeadores de clubes hacen su trabajo, y que jugadores como Nico Williams son más que conocidos en toda la industria del fútbol ya desde los 15 ó 16 años, no podemos obviar que en clubes de cantera y del potencial del nuestro, la fidelización del jugador y las oportunidades de escalar hasta el primer equipo debieran aparejar una protección, un blindaje. Necesitamos contar con los gestores adecuados a la hora de ir amarrando las dos o tres joyas de la corona que van saliendo cada decenio. ¡Que por desgracia no son muchas más! Y se está haciendo mal.

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En este proceso, hay momentos en que la sartén por el mango es del club. En otros, ya no: es tarde. Últimamente, incurrimos en el error de permitir que las negociaciones importantes, las de los jugadores diferenciales, acaben en un hostil escenario de inferioridad y miedo ante la posibilidad de que venga el rico del pueblo encaprichado por algo que pueden tener incluso repetido en su cadena de producción pero único y vital para nosotros y para nuestro crecimiento y mantenimiento entre la élite.

Equivocadamente, nuestros recientes gestores y directores deportivos permiten, con frecuencia, llegar al último año de contrato de jugadores ya seducidos por esas primas de fichaje tan en boga y ofertas de locos provenientes de clubes más o menos endeudados o apalancados. A partir de ahí, negociar con miedo, prisa y desasosiego.

Todo lo que no sea amarrar a Nico permitiría que éste marche libre y gratis dejando al club con cara de bobo. Y tendría consecuencias. No es de recibo llegar a un final de temporada con media plantilla agotando contrato. Repetir el vodevil Martínez un año después sería el acabose.

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Al jugador referente, y Nico se sabía que lo iba a ser desde hace mucho, se le debe amarrar con contratos largos y cláusulas generosas para el club desde que asoma por el primer equipo. Cuando su máxima ambición es exclusivamente ésa. No cuando es mundialista. Debut y primera tanda de partidos deben plantear una progresiva visión tanto a nivel remunerativo como de cláusula protectora para el club. No hace falta ser el más listo del barrio para interpretar como fórmula idónea la recientemente aplicada con Laporte. Contratos largos y mejorables en el tiempo que garantizan margen de maniobra, y cláusula descomunal tipo Arrizabalaga. De lo contrario, el riesgo es fabricar para otros. La directiva de Uriarte se la juega. En estas cuestiones más que en lograr otros cuatro euros por otra pegatina en la camiseta. ¡Ojito!

Si nada se tuerce, aquí en siete días.

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