Rodrigo de Paul llegó al Atlético de Madrid este verano como la guinda al pastel del equipo campeón de la campaña pasada. Un mediocentro que además de aportar trabajo podía aportar calidad y visión de juego al centro del campo como demostró en la Copa América, en la que fue uno de los futbolistas más destacados. ¿Qué podía salir mal?....
A pesar de que su llegada fue bastante prometedora con dos grandes pases ante el Elche. Uno significó el gol de Correa y el otro fue una gran ocasión de Carrasco. Su rendimiento ha ido bajando según han ido pasando las jornadas.
El argentino se ha acabado contagiando de la dinámica de un campeón que parecía saciado por el título de la campaña pasada. Y eso que De Paul ha dejado destellos como aquel tanto en Porto en la Champions que supuso el 0-3 y que llegó tras una gran cabalgada por la banda casi en el minuto 90.
Sin embargo, en las últimas jornadas su rendimiento ha ido cayendo. Quizás su peor imagen fue en el último partido como titular ante el Levante. Simeone le colocó en la banda derecha, lugar que conoce de sus inicios y no logró canalizar el juego de su equipo en ningún momento. Acabó siendo sustituido.
Los buenos encuentros de Herrera y Kondogbia ante Manchester United y Celta de Vigo, a la espera del regreso de Koke parecía que le iban a condenar al ostracismo en el tramo final de campaña, pero lamentablemente esta campaña en el Atlético de Madrid las lesiones siempre dan una segunda oportunidad a cualquier jugador con pocos minutos.
Y eso es lo que le ha sucedido a De Paul. El argentino será titular frente al Real Betis después de que esta semana cayese Kondogbia y Koke sea duda hasta para entrar en la convocatoria. Una nueva oportunidad para demostrar todo aquello que apuntó en su día.


