Amigos, menos mal que han pasado unas semanas desde el tristemente famoso incidente en Champions. Si llego a escribir estas Flechas en caliente tras aquella acción de Julián Álvarez, quién sabe si me habría pasado lo mismo que en 2013 después de la final de Copa. Ahora, con algo de perspectiva, solo me queda una cosa: admiración. De verdad lo digo. Admiración absoluta por la creatividad. He vivido muchas cosas en el mundo del fútbol, pero lo de Julián Álvarez… eso ni se le habría ocurrido al mismísimo Profesor de La Casa de Papel. Una auténtica manifestación artística del reglamento.
Dicho esto, pasemos a lo que de verdad importa. Mañana jugamos la vuelta de semifinales contra el Barça. Sé que algunos tienen dudas. Que la ida fue complicada. Que venimos de un empate en Liga. Que la remontada culé y las secuelas emocionales del escándalo europeo siguen frescas. A todos ellos les digo lo mismo: calma, amigos. El Atleti, cuando parece más tocado… es cuando más fuerte golpea.
Es inevitable que mi mente viaje en el tiempo a aquella semifinal que jugué contra los culés en el torneo de Su Majestad, y que acabó traduciéndose en mi primer título como rojiblanco. Como en el 91, no somos favoritos. Como en el 91, todo el ruido mediático intenta empujarnos fuera. Y como en el 91, tenemos lo más importante: una afición capaz de levantar a los suyos con un solo rugido, como hará mañana el Metropolitano. Ya sabéis lo que dijo Arteche: “Contra el Madrid hay que sudar sangre”. ¡Pues contra el Barça también!
No sé qué ocurrirá mañana, pero sí sé que estaremos muy orgullosos. Confío plenamente en este equipo, en el gran Cholo, en nuestros cracks y en el jugador número 12. Ya dijo el técnico argentino que a algunos les ocurren este tipo de cosas desde hace 100 años… y otros 100 años que nos esperan, querido Cholo. Pero ahí seguiremos, dando guerra, mordiendo cuando nos dan por muertos. ¡Aúpa Atleti! ¡Aúpa Atleti! ¡Aúpa Atleti!

