Cambio de cromos al fin

Circula en las redes sociales, desde hace tiempo, la entrañable imagen de un aficionado del Barça besando el escudo de su camiseta después de otro batacazo europeo en la Champions. Eso me ha dado pie a imaginar a los socios culés en la grada del Camp Nou dando hoy besos al carnet, como en aquella época reciente cuando jugaban Messi, Iniesta, el mismo Xavi, Neymar, Luis Suárez… ¿Recuerdan? Era aquel fútbol con Cristiano corriendo mosqueado tras el balón en un Clásico, de un valor incalculable y por el que valía la pena hacer un esfuerzo económico para verlo en directo. ¡Cómo se disfrutaba entonces!

Quizá me invade ahora una desmesurada euforia, un golpe de calor futbolero, camino de ser víctima de la hemeroteca, pero tengo la sensación de que el Barça de Xavi desprende por fin esas mismas sensaciones. Ha habido ese cambio de cromos generacional que se hacía fundamental para la historia del club. Ya podemos ir a por un nuevo álbum. 

Hoy los más buscados no son los de entonces sino los cromos de Pedri, el mago pop del balón, de Gavi, de Nico o de De Jong. Algo está cambiando y parece que de manera radical. Vale la pena de nuevo volver a comprar una entrada para ver show y magia. Hasta en China están tan contentos que anuncian un Barça tres delicias. ¡Cómo han cambiado las cosas sumando a ‘Auba’, Adama y Ferran. Como diría aquel chiste de Eugenio: “Saben aquel que diu… me gusta jugar al póquer y perder. ¿Y ganar? Ganar debe ser la hostia”. Pues lo mismo. Volver a ver al Barça ganar y bien es la hostia.

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