Dar con centrales eficaces es complicado en el Barcelona. Primero, porque los entrenadores del conjunto azulgrana suelen buscar un perfil muy específico que no abunda fuera de la escuela barcelonista. Y segundo, porque no todos los centrales de un perfil más común se adaptan al ecosistema del vestuario del Camp Nou en cuanto llegan. Es decir, ni es fácil encontrar centrales plenamente ortodoxos, según los parámetros del modelo Barça, ni sale todos los años un central más potente y físico del fútbol base. En total, han llegado 40 centrales al primer equipo en 20 años; 21 fichados (contando Araujo) y 19 del filial que han jugado al menos un partido oficial. Se queda lejos de la decena la cifra de los que se han consolidado. Fácil no es.
La dirección deportiva del club se encuentra en plena negociación con Ronald Araujo, un central sin la capacidad en la salida de balón de Piqué o Eric Garcia pero que sí tiene muchas de las características que hicieron legendario a Carles Puyol. Araujo se ha convertido, tras dos años en el primer equipo, en objetivo de muchos equipos europeos que le ofrecen mucho más dinero del que gana en el Camp Nou. Claramente, el Barça no puede igualar esas cifras, pero quizás debería reflexionar un poco antes de descartar hacerle una oferta que, aunque no iguale las que maneja, se acerque lo bastante como para que Ronald diga ‘sí’.
Joan Laporta se muestra optimista sobre la continuidad Araujo y asegura que "se está negociando con ellos con absoluta normalidad. Va todo por el buen camino".
Traspasar a Araujo este verano (o perderlo sin ingresar dinero en 2023) implicaría necesariamente buscar un relevo. Habría dos vías: un fichaje o la cantera. Es tentador pensar que se puede crear un Araujo en casa con cierta facilidad: pulsar el botón del pánico y ¡zas!, central de garantías al canto. La experiencia, sin embargo, no dice lo mismo. Y también es difícil buscar fuera centrales que funcionen.
Centrales fichados por el Barça
Prácticamente no hay temporada en la que no se ‘peine’ el mercado en busca de un central. Desde la temporada 2001-02, el Barça ha gastado 253 millones de euros en ficharlos. Han llegado 21, a uno por año de promedio. Los nombres exhiben un porcentaje de fracasos descorazonador.
Diríamos que de los fichajes han triunfado Márquez y Piqué. Tal vez lo haga Eric. Han dado un rendimiento aceptable Mathieu, Lenglet y al principio Umtiti, cuya renovación sin embargo se convirtió en un disparate descomunal. Han sido decepcionantes por distintas razones Andersson, Thuram, Milito, Cáceres, Song (se le fichó como central, según admitió Tito Vilanova, mientras que a Mascherano se le fichó como mediocentro, si bien es cierto que acabó triunfando como central) y Vermaelen. Y han sido auténticos fiascos Christanval, Mario, Henrique, Chygrynskiy, Marlon, Yerry Mina, Jeison Murillo y Todibo.
El porcentaje de decepciones refleja lo valioso que es un central que dé rendimiento. ¿Y en el filial es fácil encontrar un Puyol? Pues veamos: en ese mismo período, además de Araujo (4,7 millones de inversión) han jugado al menos un partido oficial con el primer equipo Dani Tortolero, Oleguer, Rodri, Olmo, Marc Valiente, Martos, Fali, Botía, Muniesa, Fontàs, Bartra, Sergi Gómez, Edgar Ié, Borja López, David Costas, Chumi, Cuenca, Araujo y Mingueza. Podría decirse que se hizo un hueco y lo conservó Oleguer. Después vendrían Bartra y Mingueza. El porcentaje tampoco es para concluir que, si se va Araujo, saldrá otro a relevarlo como si tal cosa. Encontrar un central y que se consolide es muy difícil. Tenerlo es como un tesoro.