Una vida es prioritaria. La actitud de los protagonistas del fútbol ayer en el Nuevo Mirandilla fue excelente cuando se trataba de salvar una vida. Seguramente hace 15 años no hubiera sido lo mismo. La sociedad ha cambiado. Para bien. Y el fútbol. El arbitro paró el partido (eso de pausado es otra complejidad innecesaria), los banquillos y los jugadores alertaron, el meta Ledesma llevó corriendo el desfibrilador que ofreció el Barça, un cardiólogo fue al lugar del incidente, futbolistas rezaron. No había poses. Alguien luchaba por su vida y el respeto del mundo del fútbol fue impresionante. Seguramente faltaron imágenes y más seguimiento en una televisión que da la impresión que prioriza la marca a la información. Pero no era el día de las criticas. Estaba en juego lo importante.
En lo menos importante, el Barça siguió en su línea ascendente. Antes de que entrara el ejercito de salvación (Ansu, Lewandowski y Dembélé), De Jong marcó el gol que daba ventaja a los blaugrana. Luego, cada uno de los tres delanteros que saltaron al campo, marcaron. El Barça de Xavi cumple las expectativas. Ayer no era fácil, después de una buena primera parte del equipo de Sergio González. Pero el Barça de las rotaciones supo sobreponerse. El Bayern también guardó jugadores y empató. El Barça ganó con goleada echando mano al final del comando de salvamento, pero el partido estaba controlado.
Ahora viene, el martes, una de las grandes pruebas de fuego de la temporada. Lo sabe todo el mundo. Si el Barça fuera el Madrid la prensa titularía: Tiembla Bayern, pero no lo es. Y la prudencia siempre, o casi siempre, guía sus actos. El Barça debe ir con humildad a Múnich, pero creyendo que tiene equipo suficiente para poder competir al mas alto nivel. Lo tiene. El Bayern ha perdido a su mejor hombre y el Barça lo ha ganado. El efecto Lewandowski es impresionante. Es difícil hoy encontrar un jugador mas efectivo y determinante. Tal vez no tiemblen, pero el Barça competirá