El Mundial 74 marcó a toda una generación, que cuatro años antes ya habíamos vivido un primer idilio con la Copa del Mundo de fútbol en México 70, en que la Italia y la RF Alemana protagonizaron en semifinales el mejor partido de la historia de la competición, con prórroga incluida y épica victoria de la ‘azzurra’ por 4-3. Con Beckenbauer con el brazo en cabestrillo por tener la clavícula dislocada descolgado por el campo a la búsqueda del gol del cojo, fue una imagen icónica. Como legendaria fue la “seleçao” de Brasil, que de la mano de los Pelé, Tostao, Jairzinho, Gerson y Rivelinho, completó la mejor delantera de todos los tiempos, para barrer a Italia en la final por 4-1 y sumar el tercer título que le otorgaba en propiedad la mítica Copa Jules Rimet.
Pero cuatro años después, en una Alemania partida en dos por el muro de las vergüenzas, llegó la modernidad al futbol, interpretada por once melenudos con más aspecto de integrantes de una banda de rock que de futbolistas, que bajo las órdenes de un técnico con semblante autoritario, Rinus Michels, que presumía de ser míster mármol, que llevó a su “fútbol total” a la máxima expresión. Ausente por segundo campeonato consecutivo la selección española, eliminada por Yugoslavia en un partido de desempate jugado en Frankfurt por un gol de Katalinski, el culé se alineó con la que sería llamada “la naranja mecánica” y que tenía en Johan Cruyff, el mejor jugador del momento, a su gran director de orquesta. En su primera temporada “el holandés volador” se había ganado la admiración del barcelonismo, con la reconquista de la Liga, tras catorce años de largo ayuno.
Al técnico y a la estrella, se sumaba, además, la admiración por el juego combativo de un joven centrocampista de 21 años, como Johan Neeskens fichado poco antes de iniciarse el Mundial. Cruyff hacía valer su condición de astro, hasta el punto que a diferencia del resto de compañeros que vestían con la indumentaria del patrocinador Adidas y sus tres bandas características, el 14 lucía tan solo dos bandas, porque al tener contrato de exclusividad con Puma, no podía mostrar el logo del gran rival comercial.
Pero sobre el terreno de juego todos remaban en la misma dirección, con un intercambio constante de posiciones que desconcertaba a los rivales. Michels, que alternaba la dirección de la selección de su país con los desplazamientos en avioneta para sentarse en el banquillo del Barça durante las eliminatorias de la Copa del Generalísimo, formó un once que aprendimos de memoria: Jongbloed; Suurbier, Rijsbergern, Hann, Krol; Neeskens, Jansen, Van Hanegem; Rep ,Cruyff y Resenbrink. Un auténtico torbellino que en la primera fase no tuvo problemas para derrotar por 2-0 a Uruguay, por 4-1 a Bulgaria y ceder un empate sin goles ante Suecia. Pero sería en la segunda fase en la que los holandeses, que presumían de compartir concentración con sus parejas, se desmelenaron, sumando goleada por partido. 4-0 contra Argentina, bajo una lluvia torrencial y un doble marcador de 2-0 contra la RDA y Brasil, los vigentes campeones, derrotados por sendos golazos de los “Johans”.
Sin embargo, la grandeza de aquel equipo es que sería más admirado que el propio campeón, la RFA, que con un juego más tenaz y con la base del Bayern de Munich (Maier, Beckenbauer, Schwarzenbek, Breitner, Hoenes y Muller), que con el público a favor, fue capaz de levantar un gol adverso en el primer minuto, para acabar ganando por 2-1, tras aguantar el asedio de los holandeses del segundo tiempo.
Holanda repetiría final en Argentina 78, a pesar de la ausencia de Cruyff, que renunció jugar el Mundial tras padecer un amago de secuestro en Barcelona. Otra derrota injusta impediría a los neerlandeses levantar la Copa del Mundo al perder en la prórroga por 3-1. Y el tercer intento volvería a ser fallido, en Sudafrica 2010, al caer en otra prórroga contra España, por un providencial tanto de Andrés Iniesta. ¿Conseguirá Van Gaal en Qatar llevar el título, por fin, a los Países Bajos? A pesar de no figurar entre los favoritos, el “tío Louis” no podría tener una despedida más “positiva”