Xavi ha cambiado la dinámica de las sustituciones en los últimos partidos. Ante el Villarreal, el técnico del Barça sólo hizo dos, la cifra más baja en los 32 partidos oficiales disputados hasta ahora. No se trata de una decisión puntual sino de una tendencia a la baja que reafirma su confianza en un bloque definido de jugadores.
Desde el primer encuentro ante el Rayo Vallecano, en agosto de 2022, hasta el partido ante el Ceuta, correspondiente a la Copa del Rey, en enero de este 2023, Xavi había recurrido a los cinco sustituciones casi siempre, en 20 de 26 partidos. pero ha habido un cambio radical desde el encuentro ante el Getafe. Fue el primero de los siguientes cinco de seis encuentros en los que no se apuraron los cambios.
Frente al equipo de Quique Sánchez Flores, el entrenador solo realizó cuatro cambios (Christensen, Balde, Raphinha y Sergi Roberto). En los dos siguientes se repitió la decisión. Cuatro frente a la Real Sociedad en la Copa (Pedri, Balde, Dembélé y Christensen) y en la Liga ante el Girona (Dembélé, Marcos Alonso, balde y Raphinha). Contra el Betis se bajó el número a tres (Raphinha, Gavi y Pedri), se volvió a cinco frente al Sevilla pero por la lesión de Busquets (Busi, Araujo, Gavi, Alba y Raphinha) y en La Cerámica se llegaron a los dos (Raphinha y Kessie).
La causa, se interpreta en el Barça, es la apuesta de un bloque de jugadores. Y es que en estos cinco últimos cinco encuentros, Xavi ha apostado por la misma alineación con algún ligero retoque, jugando con cuatro centrocampistas. Sólo ante el Girona actuó con el habitual 4-3-3. La confianza en este grupo reducido de jugadores es, pues, evidente.
Un once formado por: Ter Stegen, Koundé, Araujo, Christensen, Alba o Balde; Busquets, Dejong, Pedri. Gavi; Dembélé o Raphinha y Lewandowski.


