Una de las noticias más escandalosas y propagadas del filtrado sumario del ‘caso Negreira’ eran unos folios manuscritos de Josep Contreras que guardaba en su caja fuerte, bajo el epígrafe Top Secret. En un papel se podía leer: Cláusula: sólo posible abrirlo en caso de que se produzca la desgracia más grande el mundo, para nosotros. En uno de los folios había una relación de fincas, terrenos y pisos y en el segundo una lista de bancos, acciones y unos nombres, entre los que estaba Román, Sr. Rosell y Josep Maria, que se especulaba (en el escrito de laLiga y en diversos medios) que podrían pertenecer al abogado del Barça Román Gómez Ponti, Sandro Rosell y Josep Maria Bartomeu. No acertaron ni uno.
En primer lugar la nota debió escribirse entre 1980 y 1990 para la familia si le sucedía algo a Josep Contreras y para que su esposa tuviera una hoja de ruta si sucedía una desgracia. Tanto Banca Catalana como Banca Mas Sardá, donde tenía las cuentas, eran dos bancos que desaparecieron a principios de los 90. El nombre de Román se refiere a Emilio Román, abogado de la familia Contreras; el de Rosell hace referencia a Ramon Rosell, contable de su empresa en aquellos años y el de Josep Maria, al gestor de sus cuentas en Banca Catalana. Ni Román, ni Sandro ni Bartomeu. Ni una. Pero circuló, se habló, se publicó, se especuló y figura en el escrito que envió LaLiga y se refleja en el extenso sumario del caso. Agua en la primera comprobación. Eso sí es grave, porque acaba haciendo todo el entramado poco creíble. Además, el registro donde se encontró esta pieza no se ordenó por el ‘caso Negreira’ sino por el ‘Caso Soule’ y su implicación con la Federación Catalana.
Este es un golpe a la línea de flotación de los altavoces que vienen pregonando dudas, sombras y sospechas que no han rectificado lo que se publicó en su día en referencia a esos folios con nombres que no tienen nada que ver con los que se hicieron públicos, presuntamente, claro. Es curioso que en el ‘caso Negreira’ se utilicen todas las presunciones menos una: la de inocencia. De momento, los informes existen y los nombres no corresponden con los publicados.