El guion de los Clásicos de esta temporada estaba siendo perfecto para el Barça. Aunque empezó perdiendo el primero en el Santiago Bernabéu, el equipo azulgrana le había dado la vuelta y aquella derrota del mes de octubre había quedado en una simple anécdota. En un mal día. En un resultado totalmente intrascendente para una liga prácticamente intachable.
El segundo round fue en Arabia Saudí, en la final de la Supercopa de España y el Barça arrasó al Real Madrid. Xavi sorprendió a Ancelotti usando a Gavi como falso extremo y se llevaron el título. El tercero fue la ida de las semifinales de la Copa en el Bernabéu. El Barça volvió a ganar gracias a una gran defensa y a un ejercicio de supervivencia inusual que desesperó al Madrid. Los blancos no tiraron a puerta en 90 minutos.
Siguió la racha azulgrana en el partido de la segunda vuelta de la liga en el Camp Nou. Fue una moneda al aire que salió cara para el Barça y que dejó el campeonato visto para sentencia. La vuelta de las semifinales de Copa era el broche final de esta temporada y se lo llevó el Madrid. Los blancos han reído los últimos en esta serie de clásicos, pero el Barça ríe mejor porque se llevará dos de las tres competiciones en las que se han encontrado. Y una de estas es la liga, considerado el torneo de la regularidad y por lo tanto el más difícil de ganar.
El salto futbolístico y competitivo que ha dado el equipo de Xavi es muy evidente y significativo teniendo en cuenta de donde venía. La base del proyecto es buena, y solo falta hacerla más sólida con fichajes que eleven el nivel visto hasta ahora. Veremos quien ríe el último y mejor el año que viene.