La virtud blaugrana

La virtud blaugrana

Jordi Cruyff se irá sin un grito, como Mateu Alemany, una muy buena dupla que dice adiós a 14 puntos del Madrid con una Liga bajo el brazo. No empezaron como íntimos pero se complementaron perfectamente porque coincidieron en actitud, objetivos comunes y funciones claras. No se pisaron y remaron en equipo. El Barça completó una buena plantilla, a la que ahora se le cuestiona su calidad europea, tras dejar al actual campeón de la Champions a 14 puntos en el torneo de la regularidad. Los dos máximos responsables de la parte deportiva del club campeón de Liga se marchan, mientras el Barça negocia con Deco y con Messi para su regreso al despacho y al campo, dos incorporaciones que hay quien interpreta que explican parte del adiós.

Xavi aprieta fuerte por los fichajes para la temporada próxima y apuesta por traer talento. Es lógico y comprensible en un técnico que necesita mantener el tono defensivo y elevar el ofensivo. Pero la clave de los equipos no es la enumeración de nombres. No hay más talento en una delantera que la formada por Messi, Neymar y Mbappé y no han podido colgar una Champions en las vitrinas de un PSG gordo en lo local y famélico en Europa. Dicen que el Barça no tiene peso europeo. Ya. ¿Pero cuál era el peso europeo de Inter y Milan que ayer jugaron una semifinal de la Champions? El Inter disputará la final saliendo de la fase de grupos con Barça y Bayern.

Lo más importante para la confección de una plantilla es el equilibrio. Disponer de herramientas distintas, jugadores diferentes, con capacidad competitiva y, en el fútbol de hoy, con cualidades técnicas y físicas potentes. Ya no hay tuercebotas. El fútbol se ha igualado porque los futbolistas han subido el nivel: hay defensas virtuosos, aviones en el mediocampo y abejas en las áreas. Este Barça ha sabido cocinar bien el equilibrio y lo que se le ha criticado fuertemente (la Liga del 1-0) ha acabado siendo una virtud: que el Barça defienda bien es un ejemplo de capacidad de adaptación, lo más difícil en este mundo de egos, esencias sobrevaloradas, teorías de medio pelo y manipulación comunicativa. La clave es el equilibrio

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